Mi?rcoles, 04 de julio de 2007
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El 28 de diciembre de 1895 (d?a en que se efectu? la primera proyecci?n p?blica, en un caf? parisiense, de unas pel?culas cortas realizadas por los propios inventores, hermanos Louis y Auguste Lumi?re) es el punto de partida de un nuevo arte, pero adem?s es el resultado, verdaderamente luminoso y revolucionario, de casi un siglo de estudios, investigaciones y fatigas. Los progresos de la ?ptica, que permitieron analizar el fen?meno de la persistencia de las im?genes en la retina; los experimentos con la c?mara oscura y la invenci?n de la fotograf?a, fueron los pasos decisivos que hab?an de conducir a esta meta.


LA PREHISTORIA DEL CINE

Uno de los problemas que m?s preocup? a la Humanidad en todos los tiempos fue el poder captar la luz para reproducir im?genes. La sombra es ya la reproducci?n de la imagen. Plat?n nos habla de una caverna en cuyo fondo se proyectaban las sombras de los que se mov?an en su entrada. Tambi?n los chinos, algunos milenios antes de Jesucristo, aprovecharon esta propiedad de la luz y la sombra y nos legaron aquel juego que todos los muchachos conocen y al que, debido a su origen, se dio el nombre de sombras chinescas.

Deteng?monos a observar con atenci?n el curioso fen?meno de refracci?n de la luz que se verifica en una habitaci?n oscura en la cual, a trav?s de una peque?a abertura, penetra solamente un rayo de sol. Este rayo proyectar? en la pared, invertidas las im?genes del exterior: la gente que pasea por la calle, los veh?culos, la casa de enfrente, etc. Este es el principio de la c?mara oscura, como es el principio de la caverna de Plat?n, de la fotograf?a y uno de los fundamentales del cine.


EL FENAQUISTISCOPIO

Todos conocen y han usado alguna vez el fenaquistiscopio que, no obstante lo dif?cil de su nombre, resulta un juguete divertido: "Un disco cortado en direcci?n a su centro por cierto n?mero de ranuras y con figuras pintadas en una de sus caras. Haciendo girar este disco frente a un espejo, y mirando con un ojo a trav?s de las aberturas las figuras reflejadas en ?l, ?stas, en lugar de confundirse, parecen, al contrario, no participar de la rotaci?n del disco. Se animan y siguen movimientos particulares".

Es el f?sico belga del siglo pasado, Joseph Plateau, quien as? describe el fen?meno ?ptico producido por el fenaquistiscopio construido por ?l mismo. "El principio en el que se basa esta ilusi?n "nos explica- es extraordinariamente sencillo. Si varios objetos gradualmente diferentes entre s? en cuanto a su forma y posici?n, pasan en forma sucesiva ante nuestros ojos con intervalos breves y bastante pr?ximos, las impresiones que producen sobre la retina, se enlazar?n entre s?, sin confundirse, parecer? verse un solo objeto que cambia sucesivamente de forma y posici?n". El fenaquistiscopio contiene, pues, en esencia, el principio fundamental del cine; he aqu? realizado, por tanto, el primer paso, de suma importancia.

El cine, en efecto, se basa esencialmente en la propiedad del ojo humano puesta de relieve por el disco de Plateau. S?lo que las im?genes dibujadas sobre el disco han sido sustituidas por las im?genes fotogr?ficas de la cinta de celuloide, pero el principio sigue siendo el mismo ya que, para obtener la ilusi?n del movimiento de estas im?genes, la pel?cula debe deslizarse a cierta velocidad, pasando ante un ingenio construido para tal fin, el cual intercepta r?tmicamente los fotogramas, con un movimiento que puede compararse al veloc?simo de las pesta?as del ojo.


DAGUERRE INVENTA LA FOTOGRAF?A

El fenaquistiscopio se inventa en el a?o 1832. Tendr?n que pasar m?s de sesenta a?os antes de que nazca la pel?cula tal como la concebimos. La fotograf?a en esa fecha no es a?n una realidad, pero ya se ha logrado alg?n resultado sumamente satisfactorio.

Algunos a?os antes, en 1824, un rico provinciano franc?s, apasionado aficionado a los estudios cient?ficos, tratando de perfeccionar el sistema litogr?fico con nuevas combinaciones qu?micas, hab?a conseguido obtener la reproducci?n de un objeto despu?s de una exposici?n de unas doce horas. Este hombre era Joseph Nicephore Niepce. Animado por los resultados obtenidos , Niepce quiso profundizar m?s en ellos y busc? a alguien que le ayudara. Fue as? como encontr? a Louis Jacques Daguerre (1789-1851) y prosigui? con ?l sus investigaciones.

Muerto Niepce en 1833 (hab?a nacido en 1765), Daguerre no abandon? sus estudios y perfeccion? un procedimiento ya experimentado por Niepce a?os antes: el procedimiento al yodo, que permit?a fijar las im?genes con la ayuda de los vapores de mercurio. El procedimiento tom?, de su inventor, el nombre de Daguerrotipo, nombre primitivo de la fotograf?a. De aqu? en adelante, todos los esfuerzos tendr?n, m?s o menos concisamente y por dos caminos paralelos, a unir el principio de Plateau, el "movimiento" de su juguete, con la "inmovilidad" de la fotograf?a, a fin de vencer esta inmovilidad y transformarla en una v?vida reproducci?n de las im?genes reales.

En 1840, el franc?s Chevalier (adem?s de algunos otros ?pticos) consigui? reducir a s?lo veinte minutos el tiempo de pose necesarios para la ejecuci?n de un daguerrotipo.

En 1841, Claudet perfeccion? la emulsi?n de la l?mina, haci?ndola m?s sensible y reduciendo el tiempo de la pose a s?lo un minuto, a fin de poder realizar tambi?n retratos. Resultados an?logos obtuvieron Macaire y Foucault. Entretanto, en 1838, el ingl?s Whertstone hab?a inventado el estereoscopio, cuyos principios hab?an sido ya intuidos en 1700. En 1844, Brewster perfeccion? el aparato y se empez? su construcci?n en serie.

El estereoscopio, como el fenaquistiscopio, es un instrumento que casi todos conocemos: consiste en una cajita en una de cuyas paredes se han aplicado dos lentes separadas entre s? por una distancia igual a la que hay entre nuestros ojos. En el interior de la caja, adecuadamente iluminada con luz artificial o natural, se colocan las im?genes fotogr?ficas tomadas con una c?mara de doble objetivo, reflejando cada imagen la visual de cada uno de los ojos. Mirando por la caja a trav?s de las lentes, las dos im?genes se superponen y repitiendo el procedimiento que se da por naturaleza en nosotros, dan la ilusi?n del relieve. Fue, por tanto, muy l?gico que, en cierto momento, alguien pensase en unir las propiedades del fenaquistiscopio con las del estereoscopio, sustituyendo los dibujos del primero por los daguerrotipos del segundo. La m?quina que result? del cruce de los dos aparatos recibi? del nombre de zootropo.

Una vez inventado el zootropo pareci?, durante muchos a?os, que no era ya posible progresar m?s en este sentido, o que, por lo menos, no era demasiado f?cil. En efecto, este progreso resultaba obstaculizado por la falta de muchos elementos que s?lo fueron hallados m?s tarde. La misma fotograf?a se encontraba a?n en una etapa muy primitiva. Las primeras im?genes sobre vidrio son del a?o 1847, y fue un primo de Niepce, Niepce de Saint-Victor, quien las utiliz? por primera vez, mientras las primeras fotograf?as al colodi?n fueron realizadas por los ingleses Archer y Fry. El zootropo, inventado por Dubosq, atrajo la atenci?n de todos y durante muchos a?os se trat? ?nicamente de perfeccionarlo.

In?til es a?adir que cada inventor o pseudoinventor dio un nombre de su agrado a su propio invento.


LOS PRIMEROS PASOS DEL CINE

Los perfeccionamientos llevados a la fotograf?a ten?an por principal objeto disminuir el tiempo de exposici?n, mejorando la calidad de la emulsi?n sensible. Era ?sta una investigaci?n importante que m?s tarde condicionar?a el nacimiento del cine. La pel?cula cinematogr?fica, algunos decenios m?s tarde dispondr?, en efecto, de una emulsi?n tan sensible que permitir? registrar el movimiento con una exposici?n de un dieciseisavo de segundo. En el a?o 1862, Mayer y Pierson pudieron ya escribir: "El movimiento de las olas perennemente agitadas por el viento, el carruaje lanzado por la calle, el caballo que devora el espacio, la nave impulsada por el vapor, pueden captarse y reproducirse por medio del uso del colodi?n h?medo".

Thomas Hooman Du Mont, al referirse a las propiedades de un zootropo de su fabricaci?n, escribe: "Este aparato me permite hacer posar ante mis objetivos a las personas en movimiento, que ser?n reproducidas en todas las fases de ?ste y con el intervalo de tiempo que separa realmente dichas fases"; y, m?s adelante, observa que este invento puede tener muchas aplicaciones ?tiles, no s?lo como diversi?n, sino como elemento instructivo. Servir?, dice, a las "ciencias naturales, a la estrategia militar, etc.", es decir, a todas las funciones que el cine cumple hoy d?a normalmente al extenderse cada vez m?s sus aplicaciones.

Algunos a?os m?s tarde, Ducos du Hamon hablar? de un aparato que no llegar? a construirse- cuyas caracter?sticas, aunque s?lo se en la mente del imaginativo escritor, constituyen verdaderas y precisas anticipaciones del cine: "Con mi aparato pienso reproducir un cortejo, una revista o unas maniobras militares, las fases de una batalla, una fiesta p?blica, una escena teatral, las evoluciones y las danzas de una o m?s personas, las expresiones fision?micas o los gestos de un rostro humano, etc.; una escena marina, el vaiv?n de las olas, la carrera de las nubes en un cielo tempestuoso, particularmente en pa?ses monta?osos, el cuadro que se ofrece a los ojos de un observador que pasea por la ciudad, ante un monumento o un lugar interesante", y a?ade: "Con mis aparatos se pueden, adem?s, obtener resultados muy curiosos o divertidos que me complazco en enumerar:

Condensar en pocos instantes una escena que ha tenido mayor duraci?n en la realidad. Por ejemplo, el crecimiento de ?rboles y plantas y otros fen?menos de la vegetaci?n; el paso de una a otra estaci?n; la construcci?n de un edificio o de una ciudad entera, las huellas de la edad sobre el individuo; el crecimiento de una barba o de una cabellera.
Inversamente, hacer transcurrir con lentitud transformaciones cuya rapidez las hace, a veces, imperceptibles a la vista.
Invertir el orden en que se desarrolla una escena o un fen?meno, es decir, comenzar por el fin y terminar por el principio. Reproducir la rotaci?n de los astros y los cambios que se efect?an en su superficie (fases de la Luna, manchas solares, etc.)".

Vamos viendo, pues, que alrededor de 1870, la fotograf?a se desarroll? notablemente no s?lo en Francia, sino tambi?n en Inglaterra y en los Estados Unidos. Es interesante observar, de paso, que en este ?ltimo pa?s los primeros experimentos fotogr?ficos, los primeros intentos de analizar objetos en movimiento mediante la descomposici?n en im?genes sucesivas, se efectuaron en California, precisamente donde cuarenta a?os m?s tarde nacer?a el que hoy en d?a es el emporio de la m?s floreciente y poderosa industria cinematogr?fica: Hollywood.

Los astros de estos primeros experimentos fueron Eadweard Muybridge, fot?grafo ingl?s emigrado, y Lelan Stanford, gobernador de la regi?n y gran aficionado a la h?pica. Muybridge construy?, con la ayuda de Stanford, un complicado sistema de m?quinas fotogr?ficas que, alineadas a lo largo de un recorrido previamente al paso de un caballo. Las im?genes as? obtenidas reproduc?an las diferentes posiciones adoptadas por el animal durante el trayecto. Pero los resultados de Stanford y Muybridge se detuvieron aqu?; el sistema era demasiado complicado y costoso u no dejaba prever perfeccionamientos aprovechables a corto plazo.


EL FUSIL FOTOGR?FICO

Para seguir la evoluci?n de la fotograf?a hacia el cine, tenemos que volver a Francia. All?, St?phane Jules Marey, que tambi?n hab?a estudiado el movimiento de ciertos animales, tratando de fijarlo en sus distintas actitudes mediante fotograf?as sucesivas obtenidas con un m?todo similar al de los dos norteamericanos, construy? en 1881, un fusil fotogr?fico que le permit?a obtener doce im?genes consecutivas en el espacio de un segundo. Doce fotograf?as en un segundo significaban la descomposici?n de un movimiento en fases verdaderamente m?nimas.

Es un paso adelante, sin duda un progreso que deja entrever c?mo, entretanto, tambi?n hab?a mejorado la calidad del material sensible; con todo, esta descomposici?n de la imagen se aleja de las futuras caracter?sticas del cinemat?grafo, ya que, mientras Marey se basa en el an?lisis, el cine lo hace en la s?ntesis de un movimiento. Sin embargo, el principio era bueno; s?lo faltaba, tambi?n esta vez, encontrar algo m?s ligero y manejable que las placas fotogr?ficas de vidrio: faltaba la pel?cula.

Los hallazgos de Muybridge no resultaron in?tiles ya que en realidad, fueron sus fotograf?as las que alentaron a Marey a profundizar sus estudios y a continuar los experimentos hasta obtener el fusil fotogr?fico. A partir de aquel momento, Marey se dedic? al perfeccionamiento de un sistema capaz de registrar gr?ficamente cualquier movimiento, desde la carrera del caballo hasta el latido del pulso. El aparato que pose?a esta cualidad, se llamaba esfigm?grafo, y m?s tarde sugerir?a a Edison la idea del fon?grafo.

Muybridge proporcion? a Marey la inspiraci?n: las im?genes sucesivas de un caballo corriendo eran defectuosas, no eran cient?ficamente precisas ni exactas por haberse obtenida desde varios puntos de vista, tantos como m?quinas fotogr?ficas se hubiesen utilizado. Faltaba encontrar el m?todo para efectuar un cierto n?mero de fotograf?as de un objeto en movimiento sin que ?ste interviniese en su ejecuci?n. Esto ?ltimo es lo que ocurr?a con el procedimiento de Muybridge, en el cual, con las m?quinas fotogr?ficas alineadas a lo largo del recorrido, conectadas con unos hilos tendidos a trav?s de la pista, que el caballo romp?a sucesivamente en su carrera, determinando con ello el disparo de los objetivos, subsist?a una dificultad muy importante: era necesario eliminar las numerosas m?quinas fotogr?ficas; en otras palabras, faltaba que todas las fotograf?as se obtuvieran desde el mismo ?ngulo de visi?n. El resultado fue, como queda dicho, el fusil fotogr?fico.

Con ?l, Marey consigui? captar el cuelo de unas gaviotas, pero las fotograf?as, muy peque?as y hechas sobre material inadecuado, no le satisficieron. Construy? entonces un cronofot?grafo de iguales caracter?sticas que le fusil, pero de mayor tama?o, el cual iba colocado en una cabina puesta sobre un vagoncito que corr?a sobre ra?les. La pista sobre la que se deslizaba el aparato ten?a como fondo la vasta abertura de una cochera vac?a, cuyos muros estaban pintados de negro. "En un momento dado explica Marey- hacemos aparecer en un punto de este fondo a un hombre vestido de blanco e intensamente iluminado. Despu?s, cerramos el aparato y colocamos al hombre en otra posici?n. Obtendremos entonces otra imagen, ya que el movimiento del hombre la habr? fijado sobre el punto de la placa en el que todav?a no ha actuado la luz". N?tese que Marey obtuvo, con este sistema, instant?neas de un tiempo inferior... ?a 1/500 de segundo!.

El cronofot?grafo de placa fija hace posible la toma de una serie de im?genes desde un punto de vista constantemente fijo: el objetivo. En el cronofot?grafo se colocaba una placa de vidrio y, mediante el movimiento del obturador, eran fotografiadas, una tras otra, las diversas fases del movimiento que el objeto escogido ejecutaba sobre el fondo negro. Las ranuras del obturador, al pasar ante el objetivo, permit?an que entrara la luz en la c?mara oscura, impresionando la placa a intervalos regulares. Sin el disco, las im?genes se habr?an deslizado sobre la placa, impresion?ndola continuamente y no habr?a sido posible distinguir el objeto en sus contornos precisos y distintos movimientos.

Sin embargo, la placa fija era un retroceso a semejanza del tambor del fusil. Marey lo advirti? y construy? seguidamente un cronofot?grafo de placa m?vil.

Ya estamos cerca del cine y sus principios. El cronofot?grafo de placa m?vil era el primer aparato provisto, adem?s de un obturador similar al disco de Plateau, de un engranaje con manivela que permit?a cargar el mecanismo que mov?a la placa. La presencia de un solo objetivo (a diferencia de los n?meros de Muybridge) permit?a, la ejecuci?n de fotograf?as tomadas todas ellas desde un ?nico punto de mira y, adem?s, capaces de reproducir rigurosamente el movimiento. Esto suced?a en 1882. El principal obst?culo para un mayor perfeccionamiento resid?a en la placa de vidrio, cuya fragilidad y dimensiones imped?a obtener un conveniente n?mero de im?genes.


LA INVENCI?N DE LA PEL?CULA

Tras una pausa de cinco a?os, Marey reanud?, en 1887, sus estudios gracias a la invenci?n de la pel?cula. Fue el norteamericano George Eastman quien, bas?ndose en resultados anteriores obtenidos por ?l y por algunos m?s, fund?, en 1884, la Eastman Dray Plate Film Company, primera f?brica en gran escala de pel?culas enrollables. Marey encontr? la manera de adaptar este hallazgo a su cronofot?grafo, aparato que fue modificado en parte para tal fin, pareci?ndose cada vez m?s a una c?mara cinematogr?fica. Cu?n indispensable era la pel?cula para el adelanto en esta clase de estudios, queda demostrado por el hecho de que, en aquellos mismos a?os, otros constructores idearon aparatos similares al de Marey, de los cuales el m?s importante fue la c?mara de pel?cula, del franc?s Louis Leprince.

Entretanto, Emil Reynaud llevaba a cabo investigaciones muy parecidas en el campo de los dibujos animados. Su aparato fue bautizado con el nombre de praxinoscopio. Era el fenaquistiscopio perfeccionado y formado por elementos sacados del aparato de Marey. Tales eran los espejos, la manivela, la iluminaci?n y las cintas cambiables de dibujos. En 1888 Reynaud inici? con regularidad en el museo Gr?vin, de Par?s, proyecciones p?blicas con su praxinoscopio. Era la primera vez que esto suced?a y vemos que, mientras por un lado Marey y otros trataban de poner a punto un sistema de "rodaje", hab?a por otro lado quien, como Reynaud, intentaba perfeccionar un sistema de "proyecci?n".

El siguiente a?o fue una fecha acaso m?s importante: el americano Edison, inventor del fon?grafo, pone a la venta la pel?cula de celuloide, en formato de 35 mm con perforaci?n lateral.

Una vez inventados el fon?grafo y la pel?cula, Edison pens? que ser?a posible unir las dos cosas: captar por ejemplo, la imagen m?vil de un orador por medio de un aparato similar al de Marey (pero mucho m?s perfecto, puesto que ya se contaba con la pel?cula de celuloide) y grabar al mismo tiempo el discurso en el cilindro del fon?grafo.

A la m?quina se le dio el nombre de cinetoscopio (Kinetoscope Parlor), y fue una verdadera anticipaci?n del cine sonoro.


LOS HERMANOS LUMI?RE

Antoine Lumi?re y sus hijos Louis y Auguste que son considerados los inventores del cinemat?grafo. El padre trabajaba como fot?grafo. Estamos en el a?o 1860, ?poca en que este oficio alcanza mucho ?xito y da ocupaci?n y prosperidad a miles de personas. Lumi?re padre tiene un buen d?a la feliz idea de dedicarse a la fabricaci?n de un nuevo tipo de placas fotogr?ficas, perfeccionando la f?rmula primitiva y alcanzando en poco tiempo, con la ayuda de sus hijos, un considerable volumen de trabajo, en una f?brica que iba ampli?ndose cada vez m?s. Al cabo de treinta a?os, la casa Lumi?re se ha convertido en una empresa importante y apreciada.

En 1894 Antoine Lumi?re adquiere en Par?s un aparato Edison. No es s?lo por pura curiosidad: el aparato le interesa a sus hijos desde el punto de vista profesional. Los Lumi?re buscan el medio de proyectar la pel?cula sobre una pantalla y perfeccionar el sistema de arrastre de la pel?cula, a?n primitivo y tosco. La cinta se romp?a con frecuencia y la proyecci?n resultaba vacilante.

De este per?odo crucial e important?simo para nuestra historia, Auguste escribi? m?s tarde: "Durante las breves pausas que la administraci?n de nuestro negocio nos permit?a, abordamos este problema y yo hab?a hecho construir un dispositivo del cual no recuerdo el principio, cuando una ma?ana, hacia fines de 1894, entr? en la habitaci?n de mi hermano, que, algo indispuesto no se hab?a levantado. Me dijo que, no habiendo podido conciliar el sue?o, en el silencio de la noche hab?a encontrado la soluci?n que busc?bamos y hab?a ideado un mecanismo capaz de obtener un resultado satisfactorio... Fue una revelaci?n y comprend? enseguida que deb?a abandonar la soluci?n precaria en la que hab?a pensado. Mi hermano, en una noche, hab?a inventado el cinemat?grafo".

Aqu? termina pr?cticamente la prehistoria del cine, pero quedan a?n por se?alar algunos acontecimientos antes de llegar a la fecha oficial de su nacimiento. Louis y Auguste Lumi?re, desde aquella ma?ana reanudaron el trabajo con renovado esfuerzo y, lo que es mejor, con las ideas m?s claras. Las primeras pel?culas que realizaron fueron, al principio, mostradas s?lo a algunos amigos y m?s tarde exhibidas con ocasi?n de congresos y conferencias sobre fotograf?a.

La primera proyecci?n p?blica de pago (a 1 franco la entrada)a, se celebr? el 28 de diciembre de 1895 en el n? 14 del Boulevard des Capucines, en los s?tanos del Gran Caf? de Par?s. Al acto organizado por Cl?mont Maurice asistieron 33 personas y fueron 11 los filmes proyectados entre los que se cuenta la primera pel?cula de los Lumi?re La salida de los obreros de las f?bricas Lumi?re, en Lyon-Mont-Plaisir (1894).


UN ESPECT?CULO QUE HAB?A DE SER C?LEBRE

La impresi?n del p?blico, tanto por la novedad del espect?culo como por la perfecci?n del aparato Lumi?re, que aventajaba notablemente a los que en el espacio de pocos meses le hab?an precedido en exhibiciones p?blicas, fue enorme. V?ase lo que escribe el espectador de una de las exhibiciones de los hermanos Lumi?re: "Nos encontramos , los otros invitados y yo, ante una peque?a pantalla parecida a las que se utilizan para las proyecciones Molteni (era ?ste un ?ptico muy famoso en aquellos a?os, fabricante de linternas m?gicas y de las pantallas que serv?an para proyectar sus im?genes), y a los pocos minutos apareci? proyectada una fotograf?a inm?vil que representaba la plaza de Bellecour de Lyon. Decepcionado, tuve apenas tiempo para decir a mi vecino: -nos han molestado s?lo para ver proyecciones; yo las hago en mi casa desde hace diez a?os- no hab?a acabado esta frase, cuando un caballo que tira de un carro avanza hacia nosotros, seguido por otros veh?culos, luego transe?ntes, y enseguida todo el tr?fico de la calle. Ante este espect?culo, quedamos con la boca abierta, profundamente asombrados. Despu?s proyectaron

La demolici?n de un muro, que se derrumba entre una nube de polvo, La llegada del tren, El desayuno del beb?, vi?ndose en el fondo unos ?rboles movidos por el viento; despu?s, La salida de los obreros de la f?brica de los Lumi?re, y por ?ltimo, El regador regado. El final de la representaci?n fue un delirio y todos se preguntaban c?mo hab?a sido posible obtener un resultado semejante.

El autor de estas memorias es George M?li?s, cuyo nombre estaba destinado a ser c?lebre en media Europa no muchos a?os despu?s de la redacci?n de estas notas. Entretanto, vale la pena observar algunas caracter?sticas de las pel?culas proyectadas el 28 de diciembre de 1895, y en los d?as y meses consecutivos, con el cinemat?grafo Lumi?re. Todos constaban de una sola escena, bastante corta (de un minuto aproximadamente de duraci?n), tomadas del natural.

Algunas pel?culas eran documentales en el verdadero sentido de la palabra. La c?mara, situada en plena calle, ante el objeto o el lugar que se deseaba captar, ten?a el ?nico fin de registrar los sucesos tal como se desarrollaban normalmente en la realidad. Otras, sin embargo, ten?an ya una trama en embri?n, como El desayuno del beb? y, sobre todo, El regador regado, en el cual el asunto estaba bien definido y podemos decir que fue el verdadero primer "argumento" del cine. En este filme un jardinero riega el c?sped de un parterre con una manguera; un muchacho, a su espalda, pisa el tubo de goma impidiendo la salida del agua; el jardinero, sorprendido, vuelve el ca?o hacia la cara con el gesto instintivo de mirar adentro para descubrir el motivo de la repentina interrupci?n; el muchacho aparta el pie de la manguera, el agua vuelve a surgir s?bitamente y remoja al jardinero.

Nosotros no nos reir?amos seguramente ante una pel?cula de comicidad tan sencilla e ingenua; pero, para los parisienses del 1895m la idea era muy jocosa. Entretanto, a?adamos que el cine nace tambi?n como filme c?mico. La historia de los "g?neros", como puede verse, empieza pronto. Los Lumi?re repitieron infinidad de veces aquel primer espect?culo y el ?xito fue siempre en aumento. La gente hac?a cola ante la puerta de entrada de la sala. El n?mero de pel?culas que compon?an el espect?culo fue aumentado y variado. A las ya citadas, se a?adieron otras, casi todas documentales, es decir, "del natural". He aqu? algunos t?tulos que por s? solos indican el "argumento": La pesca de los peces de colores, Soldados al galope, La avenida de la Rep?blica, de Lyon, En el mar con mal tiempo, Las locuras de Ignacio por conquistar a Patricia, La destrucci?n de la maleza, El incendio, El forjador, La playa y los ba?os de mar, La batalla con bolas de nieve, etc.


?HA NACIDO EL CINE! Y COMIENZA SU HISTORIA

?El cine ha nacido!. No nos queda m?s que seguirlo en su carrera y en sus numerosas etapas, testimonio de una nueva est?tica. Es, en efecto, enorme la influencia que ejerce el cine sobre las costumbres actuales, las cuales, a su vez, influyen sobre el cine. Tambi?n el mundo del arte experimenta esa influencia. Anotemos, adem?s, que, con el cine, el factor movimiento entra por primera vez en el arte figurativo.

Ha nacido con ?l un nuevo arte que, como todas las artes, habr? seguido el mismo camino: empezar siendo intrascendente para convertirse en ejemplo est?tico de nuestro siglo.


GEORGES M?LI?S

Nacido en Par?s en el a?o 1861 y fallecido en 1838, hijo de ricos comerciantes, demostr? desde los primeros a?os de su juventud una gran inclinaci?n hacia las cosas del arte y la pintura en particular, contrariamente a lo que deseaban sus progenitores, que quer?an verle adoptar un camino m?s pr?ctico y seguro. El joven M?li?s, de exaltada fantas?a y gran vivacidad, era adem?s un asiduo y entusiasta espectador del "Teatro Robert Houdin", fundado en Par?s a mediados del siglo pasado por el prestidigitador del mismo nombre.

Cierta vez, mientras prestaba el servicio militar en Blois, patria de Robert Houdin, tuvo ocasi?n de visitar el castillo donde el c?lebre ilusionista hab?a vivido y muerto; un castillo encantado, fascinador, por las maravillas y los fen?menos imprevistos que en ?l se verificaban patrimonio del genial propietario que lo hab?a construido. M?li?s pose?a una mente muy rica en fantas?a. Una vez terminado el servicio militar y de regreso a Par?s, se dedic? con gran ah?nco a pintar y fabricar aut?matas del tipo de los que hab?a visto funcionar en el teatro de Robert Houdin.

La familia de M?li?s era acomodada y el jovenzuelo no tuvo que superara demasiadas dificultades para encontrar el dinero necesario y adquirir aquel teatro cuando, a la muerte del famoso propietario y constructor, su viuda lo puso a la venta.


M?LI?S COMPRA EL TEATRO HOUDIN

En aquel teatro, Georges M?li?s hab?a ya representado algunos espect?culos, pero s?lo a t?tulo de experimentos personales o ante un reducido p?blico especializado. En 1888 puede iniciar, como director y propietario, aquella carrera de aprendiz de brujo, en la que siempre hab?a so?ado. H?bil en la concepci?n de un proyecto, para aumentar la sugesti?n de sus n?meros de val?a de decorados fantasmag?ricos y de una sabia disposici?n de las luces. Ingenioso mec?nico y fecundo inventor de mecanismos de gran efecto, M?li?s hizo del Teatro Houdin el centro de atenci?n de todos los ilusionistas e Francia, hasta que, muy pronto, fue nombrado presidente de la C?mara Sindical de Prestidigitadores.


NACE EL "DIRECTOR"

El espect?culo cinematogr?fico del Grand Caf? le coge en este momento de bienestar espiritual y material. M?li?s vio en la m?quina de los Lumi?re un elemento m?s para su teatro, un nuevo e ins?lito atractivo que ?l estaba seguro de convertir en algo a?n m?s fabuloso y espectacular de lo que ya era. La negativa del inventor: "Joven le dijo Auguste Lumi?re- ,agrad?zcamelo. Este invento no est? en venta y si lo estuviera le llevar?a a la ruina. Podr?a explotarse durante alg?n tiempo como curiosidad cient?fica; aparte de eso, no tiene porvenir comercial...". No lo desanim?.

Al a?o siguiente ya estaba en posesi?n de un proyector de tipo fabricado por Robert W. Paul, el bioscopio, y con ?ste dio nuevo vigor a sus espect?culos. Pero el bioscopio era bastante rudimentario. M?li?s trat? de ajustarlo, de adaptarle alg?n perfeccionamiento. La pel?cula se romp?a y la proyecci?n era sumamente defectuosa. A fuerza de retoques, le sali? un nuevo aparato que llam? cinemat?grafo y durante m?s de un a?o M?li?s se adapt? a lo que consideraba una soluci?n provisional y que, sin duda, lo era.

Otra fuente de descontento eran las pel?culas. Las realizadas por los Lumi?re y por otros, disponibles en el mercado, le parec?an muy poco interesantes, y, a decir verdad, no se distingu?an precisamente por la variedad de sus argumentos, por lo que los programas proyectados resultaban fastidiosos y carentes de atractivo.

No precisaba mucho m?s para que M?li?s, con su temperamento y su fantas?a volc?nica, decidiese realizar por s? mismo las pel?culas necesarias para su espect?culo. Con un socio al principio, y solo despu?s, inici? su actividad, y tanto por el m?todo empleado como por los resultados obtenidos, fue considerado el primer director que el director haya tenido. Fue un verdadero director: autor del argumento, del plan de trabajo, de los decorados, autor y director de los di?logos, operador, t?cnico de efectos especiales, montador y productor.

Su primera pel?cula, realizada en 1896, se llamaba La partida de naipes y constaba de una sola escena, en la cual el propio M?li?s se exhib?a en compa??a de dos amigos. No constitu?a este un progreso muy interesante, pero era su primera experiencia cinematogr?fica.


EL PRIMER "TRUCO" CINEMATOGR?FICO

A ?sta siguieron otras pel?culas de diversos g?neros, muy semejantes a la primera y de igual valor. Eran, naturalmente, cort?simas (pel?culas entre 2 y 30 metros de longitud).

El primer acontecimiento de cierto inter?s, es el descubrimiento del primer "truco cinematogr?fico", acaeci? a fines de 1896. Dejemos al propio M?li?s que nos lo cuente: "Un atasco en la c?mara (una c?mara rudimentaria, en la cual la pel?cula se romp?a o enredaba con mucha frecuencia y se negaba a avanzar) produjo un efecto inesperado, un d?a en que prosaicamente estaba cinematografiando la plaza de la Opera. Cost? un minuto el desatascar la pel?cula y reanudar la marcha del aparato. Durante este minuto los peatones, los autobuses, veh?culos, etc., hab?an cambiado de lugar. Proyectando la pel?cula ajustada por donde se hab?a roto, vi de repente un autob?s transformado en coche f?nebre y a los hombres en mujeres. Se hab?a descubierto el truco por sustituci?n. Truco de metamorfosis y, dos d?as despu?s, consegu? las primeras transformaciones de hombres en mujeres y las primeras desapariciones, que obtuvieron un grandioso ?xito".


M?LI?S, EL COMIENZO DE UN SUE?O

Entusiasmado por el imprevisto y casual descubrimiento, M?li?s se dedic? a la busca de otros trucos, de otras "diabluras" como pensaba su p?blico-, de otras soluciones m?gicas para enriquecer el repertorio, y cada pel?cula nueva conten?a alg?n fruto de estas fatigas suyas. Al mismo tiempo, fue aumentando tambi?n la longitud y, por lo tanto, la duraci?n de sus creaciones. La mansi?n del diablo ten?a ya 75 metros de longitud. A finales del a?o siguiente, 1875, M?li?s hab?a realizado sesenta pel?culas de veinte metros. Estas sesenta pel?culas conten?an el germen de los "g?neros" fundamentales del cine futuro, ya que M?li?s realiz? aquel a?o, por primera vez, algunos tipos de argumentos destinados a no desaparecer y a encontrar, aun hoy en d?a, motivo de aceptaci?n entre el p?blico.

A principios de 1897 M?li?s se convierte en un verdadero y experto cineasta, seguro de s? mismo, ecl?ctico y cada vez m?s feliz constructor de sus curiosos hallazgos: la calidad de su trabajo logra, con ello, un mayor refinamiento. Su productora, la primera que se conoce, se llamaba: "Star Film".

Desde 1986 hasta 1913, M?li?s realiz? 1.201 pel?culas, muchas de las cuales estaban iluminadas a mano y ten?an una longitud de setecientos metros. ?Un promedio de setenta filmes al a?o!.

Si admitimos que M?li?s descansara por lo menos los domingos y los d?as festivos, esta cifra equivale a m?s de una pel?cula por semana. Y no debe pensarse que la cantidad influyera negativamente sobre la calidad, ni que la vertiginosa producci?n fuera estimulada solamente por el af?n negocio, o que la mayor parte de aquellas pel?culas fuesen mediocres. Por el contrario, M?li?s trabajaba tan intensamente debido a su car?cter; las ideas que un tras otra iba concibiendo, le obligaban a ello. Y gracias a su personalidad y m?ritos, comenz? una nueva etapa en el cine.

Tags: HISTORIA DEL CINE

Publicado por maf.1 @ 21:20  | ARTICULOS
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