Mi?rcoles, 22 de agosto de 2007
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"Lo fant?stico se manifiesta como la irrupci?n de lo irracional en la econom?a del universo".
(Marcel Scheider)

"Lo que resulta especialmente fascinante del cine de terror, como g?nero, es el modo que tiene de conducir al espectador hacia el inconsciente". (Phil Hardy)

"La emoci?n m?s antigua y m?s intensa de la humanidad es el miedo". (H.P. Lovecraft, "El horror en la literatura")

La Real Academia Espa?ola de la Lengua define el vocablo "terror" como "miedo, espanto, pavor de un mal que amenaza o de un peligro que se teme".

Desde sus or?genes, el cine ha filmado el terror humano, tal vez con esa perversa sensaci?n que retratara Michael Powell en El fot?grafo del miedo, ya que de alguna manera los espectadores participan del mismo morboso entusiasmo que el protagonista alucinado de la pel?cula.

Terror, p?nico y miedo son conceptos que tambi?n se enraizan en la vida humana, adentr?ndose en sus aspectos m?s ocultos e incontrolables. Como ha escrito Juli?n Mar?as en "Imagen de la vida humana", "el inveterado materialismo de nuestros usos mentales nos hace considerar como real, primariamente, lo material frente a lo imaginario".

Sin embargo, esto no es siempre as?. La vida humana, la de cada cual, no nos es dada hecha, sino que hay que hacerla continuamente y, por tanto, hay que imaginarla, literalmente, inventarla. Esta anticipaci?n imaginativa de la realidad es un ingrediente esencial de la vida, ya que si se careciera de imaginaci?n, la propia vida se extingu?a.

El llamado fanta-terror engloba una amplia serie de pel?culas que, a su vez se pueden dividir en fantas?a, terror y ciencia-ficci?n. Los or?genes literarios del g?nero de terror -que va m?s all? de los simples cuentos de miedo que han existido siempre en todas las culturas y civilizaciones - se remontan a los siglos XVIII y XIX, en concreto, a las novelas g?ticas de Mrs. Radcliffe, M.G. Lewis y Charles Maturin.

En el campo espec?fico del cine, el g?nero se puede determinar en torno a las siguientes coordenadas:

EL ARGUMENTO:
El cine fant?stico, del que el terror y la ciencia ficci?n son sus m?s representativos g?neros, no obedece a las leyes de la raz?n ni de la realidad. La historia trata un tema que va m?s all? de las convenciones del llamado realismo. As? aparecen relatos de ciencia-ficci?n, interpretaciones fant?sticas de la realidad, monstruos, fen?menos inexplicables, cuentos de miedo, etc.

ESTILO Y LENGUAJE:
Aparte de su argumento, la pel?cula fant?stica destaca por su peculiar lenguaje f?lmico: encuadres, iluminaci?n y di?logos. De este modo, dos obras maestras del calibre de Pandora y El holand?s errante de Albert Lewin, o La noche del cazador de Charles Laughton, son pel?culas de tono fant?stico, en ocasiones casi fantasmag?rico, pese a que sus argumentos, sobre todo el de la segunda, no lo sean en absoluto.

Para Juan T?bar: "el cine es ya, en s? mismo, fant?stico. El retrato de unos fantasmas cuya vida - o cuya apariencia - qued? atrapada en los ojos del director como en los de un gato. Ese primer voyeur nos hace luego so?ar sus mismos sue?os. Perseguir la vida, descoyuntarla para hacerla cine..."

EL MIEDO

El cine de terror muestra en im?genes los matices de una sensaci?n siempre inabarcable y muchas veces dram?tica: el miedo.

Seg?n Ortega y Gasset, el equilibrio humano se rompe cuando un hombre "no sabe a qu? atenerse". Todas nuestras funciones vitales, la raz?n y la b?squeda de la verdad, tratan de introducirnos a la explicaci?n y comprensi?n de la realidad, y cuando algo extra?o e inexplicable rompe los esquemas racionales conocidos, el resultado suele ser la inquietud; si la situaci?n se lleva al extremo, aparece entonces el terror.

El g?nero fant?stico y de terror ha tenido que sufrir durante a?os la incomprensi?n de numerosos sectores de la cr?tica, mucho m?s abierta a cualquier experimento neorrealista que a la maravillosa experiencia de contemplar una gran pel?cula de g?nero. No ha importado mucho, ya que la popularidad y expansi?n del terror carece de l?mites y contin?a encantando a las nuevas generaciones con la misma intensidad que a los cin?filos m?s veteranos. La gran cantidad de seguidores - casi siempre agrupados en diversas tendencias a veces antag?nicas y con numerosas publicaciones especializadas, bien en formato de revista profesional o en fanzine - garantiza una continuidad a este tipo de obras que indagan en los aspectos m?s ocultos de la naturaleza humana.

Pocas definiciones m?s certeras que la que se?ala Paul Naschy, en uno de los mitos del terror: "El cine fant?stico y terror?fico juega con las barreras del m?s all?, con las fronteras de la vida y de la muerte (...) entonces se comprende perfectamente la existencia de los clubs de fans, los fant?sticos del g?nero, los "fanzines", porque el cine fant?stico posee un poder de evocaci?n tr?gica fascinante, apela directamente a la transcendencia del individuo. Y, como todo hecho transcendente, genera mitos, y los mitos no conocen la muerte.


LA HISTORIA DEL GENERO

LA ?POCA MUDA

El origen primero del cine fant?stico se remonta a los cortometrajes que realizara Georges Meli?s a principios de siglo - Le manier du diable (1896) puede considerarse el primer film de terror de la historia -, sin embargo es el expresionismo alem?n quien va a formar las bases estil?sticas de lo que m?s tarde se conoder?a como g?nero fant?stico-terror?fico. Dos t?tulos resultan fundamentales en este aspecto: El Golem (Der Golem, 1914), de Henrik Galeen, del que se realizan varias versiones, y El gabinete del Dr. Caligari (Das kabinet des Dr. Caligari, 1919), dirigida por Robert Wiene.

El expresionismo se caracteriza por un barroquismo expresivo muy notable, as? como por el gusto por el simbolismo y los temas macabros, siniestros y m?rbidos. Su influencia en el cine norteamericano de los a?os 30 ser?a grande - el gran John Ford a la cabeza -, pero sobre todo caracteriz? la producci?n de la Universal, la producci?n cinematogr?fica que con la llegada del sonoro habr?a de especializarse en el cine de terror.

El gabinete del Dr. Caligari cuenta la historia de un hombre con poderes extra?os que se sirve del hipnotismo para que sus disc?pulos cometan toda clase de cr?menes. La pel?cula mezcla ficci?n y realidad y su m?ximo inter?s reside en los alucinantes decorados, ominosos y terror?ficos, donde parece que la sombra de la muerte acecha a cada paso.

Nosferatu, el vampiro (Nosferatu, eine symphonie des grauens, 1922), del gran Friedrich Wilhem Murnau, es, tal vez, la primera gran pel?cula de terror cl?sica, una adaptaci?n de Dr?cula de Bram Stoker, que destaca por la creaci?n de un clima opresivo donde la muerte puede casi respirarse y en la que, a pesar de la victoria final del amor y la luz, queda una sensaci?n profunda de inquietud y desasosiego. Un verso de Novalis, en Himnos a la noche, sirve para caracterizar Nosferatu: "... pero indescifrada qued? la eterna noche".

En la misma l?nea pueden citarse tambi?n Haxan (La brujer?a a trav?s de los tiempos, 1922), de Benjamin Chriestensen, y El hombre de las figuras de cera (Das wachsfigurenkabinett, 1924), de Paul Leni.

La inspiraci?n literaria ser? decisiva a la hora de ir configurando las caracter?sticas del g?nero, destacando las grandes aportaciones de Bram Stoker (Dr?cula), Mary Shelley (Frankenstein), los relatos de Arthur Conan Doyle, Robert Stevenson, etc. Los mitos de Dr?cula y Frankenstein se popularizan en versiones teatrales, desde donde pasan a la pantalla entre la curiosidad, el morbo y la indudable atracci?n popular.

En 1910 se filma el primer Frankenstein, dirigido por Searle Dawley y con producci?n de, nada menos, Thomas Alva Edison. El primer hombre-lobo data de 1913, The werewolf, dirigida por Henry McRae. El perro de los Baskerville, la gran novela de Conan Doyle, debuta en las pantallas en 1914 con una versi?n que dirige Rudolph Meinert (en 1915 habr? otra versi?n germana que firma Richard Oswald). Dr. Jekyll and Mr. Hyde es de 1920, dirigida por John H.Robertson, con un inolvidable protagonista: John Barrymore.

La ?poca de los a?os 20 contempla la apoteosis del cine mudo, el g?nero fant?stico es m?s cultivado en Europa, si bien en Hollywood se cuenta con la presencia de Tod Browning, uno de los grandes hombres de la fantas?a, cuyos primeros t?tulos son: El tr?o fant?stico (The unholy three, 1925), con Lon Chaney, La casa del horror (London after night, 1927) y El palacio de las maravillas (The show, 1927).

T?tulos a retener de este per?odo son: Schatten (1923), de Arthur Robinson, un aut?ntico thriller de terror psicol?gico; las primeras versiones de Las manos de Orlac (Orlacs h?nde, 1924), que dirige Robert Wiene; El fantasma de la ?pera (The phantom of the opera, 1925), realizada por Rupert Julian, con el gran Lon Chaney al frente del reparto; El estudiante de Praga (Des student von Prag, 1926), un cl?sico de Henrik Galeen, con Conrad Veidt y Werner Krauss; The magician (1926), de Rex Ingram, de nuevo con Lon Chaney, un film con varias escenas impactantes; Seven footprints to Satan (1929), de Benjamin Christensen, una pel?cula delirante de excepcional virtuosismo; y The last performance (1929), de Paul Fejos, con una inolvidable interpretaci?n de Conrad Veidt en el personaje de un perverso hipnotizador.


LA ESCUELA ITALIANA DEL TERROR

El cine italiano de los a?os 50 y 60 se nutri? de numerosos g?neros de imitaci?n de Hollywood, alcanzando en ocasiones notables ?xitos populares en medio de una casi un?nime indiferencia cr?tica. Floreci? el "peplum" o cine ?pico a la italiana - siguiendo la estela de la gran Cecil B. de Mille - a veces con la colaboraci?n de ilustres veteranos americanos, como Rauol Walsh - Esther y el rey (Esther and the king, 1960) -, Jacques Tourneur - La batalla de Marat?n (La battaglia di Maratona, 1959) o Robert Aldrich - Sodoma y Gomorra (Sodom and Gomorrah, 1962). Se desarroll? el spaghetti-westerm con el nombre emblem?tico de Sergio Leone y creci? un cine de terror bastante interesante que sol?a encubrirse con seud?nimos anglosajones ya que, como declar? una vez Riccardo Freda: "si un espectador ve?a una pel?cula de terror firmada por italianos, pensaba autom?ticamente que iba a ser muy mala".

La llamada, tal vez con exageraci?n, escuela italiana de terror tiene dos nombres fundamentales, Riccardo Freda y Mario Bava, y un tercero en discordia, Antonio Margheretti, y un popular ep?gono como Dar?o Argento. Las mejores pel?culas de Freda y Bava se encuentran a la altura de cualquier reputada gran obra del cine italiano.

RICARDO FREDA (Alejandr?a, Egipto, 1909)
Freda, que a veces emple? el pseud?nimo anglosaj?n de Robert Hampton, tiene obras de inter?s en muchos g?neros - recordemos Teodora (Teodora, l'emperatrice di Bisanzio, 1953) - y en el terror posee dos realizaciones del calibre de Lo spettro / Il fantasma (1963) y, sobre todo, L'orribile segreto del dottore Hichcock (1962), donde un m?dico c?lebre se convierte en amante necr?filo que inyecta droga a su mujer para que, catal?ptica, se asemeje al estado de muerte, sin el cual el doctor no puede sentir amor. Freda sale airoso de tan dif?cil argumento, logrando un relato de terror g?tico muy bien dosificado y que revela un talento fuera de lo com?n.
El escaso apoyo de la industria cinematogr?fica y tambi?n de los cr?ticos releg? al director a la serie B e inferiores, pero en casi todas sus pel?culas se percibe su excepcional talento de narrador y un gran amor al cine.

MARIO BAVA (San Remo, Italia, 1914 - Roma, 1980)
El caso de Bava fue similar. En 1960 hab?a filmado La m?scara del demonio (La maschera del demonio), po?tica historia de amor y posesiones diab?licas, llena de inventiva visual y en la que destacaba la fabulosa e inquietante presencia de Barbara Steele. Despu?s vinieron obras estimables con el encanto de Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965), que inspira Alien, de Ridley Scott; Las tres caras del miedo (L' tre volti della paura, 1963); Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l'assassino, 1964); El diablo se lleva a los muertos (La casa dell'esorcismo, 1972), una alucinante y necr?fila pel?cula protagonizada por Alida Valli, Elke Sommer, Sylva Koscina y Telly Savalas; Shock (Shock, 1977); Un hacha para la luna de miel (Il rosso segno della follia, 1969); Operazione Paura (1966); etc.


DARIO ARGENTO Y OTROS CULTIVADORES DEL "GIALLO"

La herencia de Riccardo Freda y Mario Bava fue recogida por algunos realizadores italianos que crearon lo que se denomin? "giallo", un estilo peculiar de terror, muy efectista y con argumentos repletos de sorpresas y recovecos.

El tercer nombre del terror italiano es Antonio Margheretti - que suele firmar sus obras en el g?nero como Anthony Dawson -. Su trabajo sigue de cerca las l?neas de Freda y Bava, aunque nunca lleg? a alcanzar sus niveles, entre otras razones porque los guiones que llev? a cabo fueron inferiores. Su pel?cula m?s famosa es La danza macabra (1963), inspirada en Edgar Allan Poe, y con la espl?ndida Barbara Steele de protagonista. En 1970, Margheretti film? un remake con el t?tulo de La horrible noche del baile de los muertos (Nella stretta morsa del ragno), ahora con Mich?le Mercier, Tony Franciosa y Klaus Kinsi en el reparto. Otro film interesante de este irregular director fue I lunghi capelli della morte (1964), de nuevo con Barbara Steele, y situada en el siglo XVI en un argumento con reminiscencias de La m?scara del demonio.

En los a?os 70 surgen otros nombres, como Pupi Avati - La casa dalle finestre che ridono, 1976 -, Alberto de Martino - El anticristo (L'anticristo, 1974), con Mel Ferrer, Carla Gravina, Arthur Kennedy y Alida Valli -, Enzo Castellari, Umberto Lenzi - todos ellos artesanos especializados en el cine de g?nero y que tienen ocasionales incursiones en la fantas?a - y Lucio Fulci, uno de los m?s efectistas y populares gracias a su mezcla de horror, erotismo y suspense, destacando de su obra t?tulos como Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con la pelle di donna, 1970), con Florinda Bolkan; Zombie 2 (1979), una imitaci?n gore de los famosos films de George A. Romero; Il gatto nero (1981), etc.

Menci?n especial merece Lamberto Bava, hijo de Mario, y que aprendi? el oficio de su padre desde los tiempos de Terror en el espacio, donde actu? de ayudante de direcci?n. Lamberto ayud? a terminar Shock, el ?ltimo largometraje de su padre, y comenz? una carrera propia, que incluye films de gran inter?s, como Macabro (1980), en el que la protagonista guarda en su casa la cabeza cortada de su amante, o La casa con la scala nel buio (1983).

Pero el rey indiscutible del giallo - y del g?nero de terror en Italia - es Dar?o Argento (Roma, 1941 - ), antiguo cr?tico de cine y guionista. En sus cr?ditos figura Hasta que lleg? su hora (C'era una volta il West, 1968), de Sergio Leone, que logra dos espectaculares ?xitos con sus dos primeras pel?culas: El p?jaro de las plumas de cristal (L'uccello dalle piume di cristallo, 1969) y El gato de las nueve colas (Il gatto a nove code, 1970), dos obras efectistas, de realizaci?n brillante, llenas de trampas argumentales pero con un atractivo indudable. Argento debe mucho a Mario Bava, pero tambi?n al spaghetti-western, ya que la coreograf?a de la violencia parece en ocasiones inspirada en las pel?culas de Sergio Leone. Con el paso del tiempo Argento va introduciendo motivos gore en sus obras, como apreciamos en Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975), Suspiria (Suspiria, 1977) e Inferno (Inferno, 1979). En 1993 rod? Trauma, pero su ?xito ya no fue el mismo.


EL CINE DE TERROR CONTEMPORANEO

Con numerosas revistas especializadas - profesionales y fanzines -, con festivales exclusivos y con un n?mero estimable de aficionados, el cine de terror, en los a?os 80 y 90 ha conocido una aut?ntica edad de oro, similar a la vivida en los a?os 30. Tal vez haya influido el v?rtigo de los cambios contempor?neos o la cercan?a del nuevo milenio, pero la buena salud del g?nero no ofrece ninguna duda.

La amplia producci?n de cine de terror, en estos a?os, se articula en torno a una serie de temas y motivos f?cilmente identificables.


GORE TERROR

Se refiere al cine de extrema violencia y sangre, pero dentro de la ficci?n. No nos referimos aqu? a la violencia real, esa que describre Paul Schrader en su impresionante.

El modelo fue doble, pero con un mismo autor, Wes Craven. Por un lado, The last house on the left (1972), y, por otro, la famosa La matanza de Texas (The Texas chainsaw massacre, 1974). Antes hab?a gore, pero se limitaba a circuitos especializados. Gordon Lewis, asociado con Dave F. Friedman, rod? en 1963 Gore feast, pel?cula que puede considerarse como uno de los or?genes de este peculiar estilo. Dos d?cadas m?s tarde, los largometrajes de sangre, asesinatos, descuartizamientos y v?sceras llenaban toda una parcela del cine de horror y agrupaban un n?mero respetable de espectadores. Despu?s llegar?an los ?xitos de Viernes 13 (Friday the 13th, 1980) , de Sean Cunningham; El asesino de Rose Mary (Rosemary's killer, 1981), de Joseph Zito o Cumplea?os mortal (Happy birthday to me, 1980), de J. Lee Thompson, con los excelentes Melisa Sue Anderson y Glenn Ford. El esquema es similar: asesinatos en serie cometidos en la persona de j?venes y adolescentes.

Wes Craven logr? su punto m?s alto con Pesadilla en Elm Street (A nightmare on Elm Street, 1984), que ofrece un interesante tratamiento de la relaci?n sue?o-realidad y que introduce un nuevo mito del terror: Freddy Krueger. Este malvado personaje, encarnado por Robert Englund, ha aparecido series sucesivas hasta llegar a La pesadilla final de Freddy (Freddy's dead: the final nightmare, 1991), de Rachel Talalay, rodada en 3-D. Craven es tambi?n autor de otros t?tulos estimables, como La serpiente y el arco iris (The serpent and the rainbow, 1987) y Shocker (1990).

Destaca tambi?n la serie Return of the living dead, cuya tercera parte, rodada en 1991 por Brian Yuzna, se estren? en video con el t?tulo Mortal zombie. Su enloquecido argumento cuenta la historia de amor entre el hijo de un cient?fico y su novia que, tras morir en un accidente, es resucitada convirti?ndose en una peligrosa y pat?tica zombie.

Otro t?tulo muy conocido es Maniac (1980), de William Lustig -los asesinatos de un esquizofr?nico -, lo mismo que El d?a de la madre (Mother's day, 1980), de Charles Kauffmann - ultraviolenta -, o El tren del terror (Terror train, 1979), de Roger Spottiswoode.

Una modalidad especial del gore es la cultivada en el cine de Hong-Kong, que ha llegado a crear todo un circuito de distribuci?n de este tipo de films que casi siempre se estrenan directamente en video. Algunos de los t?tulos son muy expl?citos: Gore en las calles o El dentista.


SATANISMO Y POSESIONES DIABOLICAS

Richard Donner aprovechando el ?xito de El exorcista, logr? en La profec?a (The omen, 1976), una obra inquietante, con un clima terror?fico bastante logrado y superior a las efectista Posesi?n infernal (Evil 1982), de Sam Raimi, un curioso cineasta que ha logrado con Darkman (1990) su mejor obra y un efectivo homenaje al cine de la Universal. El ?xito de La profec?a propici? dos continuaciones: La maldici?n de Damien (Damien: omen II, 1978) y El final de Damien (The final conflict, 1981), ambas dignas y correctas.

Con inspiraci?n directa o indirecta en el tenebroso mundo de las posesiones sat?nicas o del entorno diab?lico existen numerosas pel?culas, la mayor?a superficiales y efectistas; pueden citarse, no obstante, Lucifer (Fear no evil, 1981), de Frank La Loggia, ins?lita biograf?a del mism?simo diablo, y, en un estilo m?s tradicional, Los creyentes (The believers, 1986), incursi?n en el g?nero de uno de los art?fices del free cinema brit?nico, John Schelessinger, y El mensajero del infierno (Hellbound, 1993), de Aaron Norris, con Chuck Norris y la atractiva Sheree J. Wilson, con acci?n y apariciones diab?licas. El diablo aparece tambi?n encarnado por Robert de Niro, bajo el nombre de Louis Cypher, en el indiscutible film de Alan Parker El coraz?n del ?ngel (Angel heart, 1987). Ninguno de estos t?tulos, sin embargo, iguala a la producci?n espa?ola El caminante (1978), de Jacinto Molina, donde Paul Naschy encarna de manera convincente a Satan?s bajo una figura humana y en un viaje por el mundo de los seres humanos.

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La chica zombi, infaltable en el cine de terror actual



MITOS CLASICOS

La licantrop?a, en diversas formas, inspir? a Joe Dante Aullidos (The howling, 1980), a John Landis en Un hombre-lobo americano en Londres (An american werewolf in London, 1982) y Neil Jordan, autor de En compa??a de lobos (The company of wolves, 1984), un original cuento de miedo bastante atractivo. El tema aparecer? tambi?n en Lobos humanos (Wolfen, 1980), de Michael Wadleigh, que, al igual que los t?tulos anteriores, cuenta con unos espeluznantes efectos especiales, sobre todo en las transformaciones de los personajes en lobos.

Mike Nichols film? una versi?n cl?sica de la leyenda, Lobo (Wolf, 1995), con Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer, en tanto que Paul Naschy encarn? a su m?tico Waldemar en dos nuevos t?tulos: La bestia y la espada m?gica (1983) y Lic?ntropo (1996), mucho mejor la primera que la segunda.
Los monstruos cl?sicos de Dr?cula y Frankenstein tambi?n conocieron versiones modernas. En 1979, John Badham presentaba un interesante Dr?cula con Frank Langella, y en 1991 llegaba la superproducci?n de Francis Ford Coppola, Dr?cula, con Gary Oldman y Anthony Hopkins, barroca hasta el delirio, irregular pero sin duda fascinante. Interesantes son tambi?n las derivaciones del vampirismo, que es utilizado libremente por Tony Scott en El ansia (The hunger, 1983), una aut?ntica org?a de im?genes llamativas, o por Joel Schumacher en The lost boys (1989), que mezca vampiros, bandas juveniles y cine adolescente.

Kenneth Brannagh, especialista en Shakespeare, se atrevi? con una nueva versi?n de Frankenstein, en apariencia fiel a la novela, y con Robert De Niri en el papel de la criatura. La desmesura perjudicar?a no poco los interesantes resultados finales.

En cuanto a la momia, resucit? de nuevo en El despertar (The awakening, 1980), realizaci?n de Mike Newell sobre texto original de Bram Stoker y cuyo m?ximo aliciente es la presencia del gran Charlton Heston. Homenajes a la gran herencia cl?sica son las obras de David Lynch (Terciopelo Azul 1986), film genuinamente fant?stico e inclasificable - John Carpenter - La niebla (The fog, 1980) - y Ridley Scott, autor de Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979), mezcla de terror cl?sico y ciencia-ficci?n, una de las mejores aportaciones al g?nero en los ?ltimos a?os donde, por una vez, el efecto de choque aparec?a perfectamente integrado en una acci?n coherente y calculada: la amenaza de unos seres extra?os en una nave espacial. La continuaci?n, Aliens: el regreso (Aliens, 1986), de James Cameron, conserv? notable calidad e inter?s, lo mismo que las dos posteriores, sobre todo Alien: resurrection (1997), con Winona Ryder acompa?ando a Sigourney Weaver.


SECUELAS Y "REMAKES"

Cada film de ?xito - El exorcista, La profec?a, La noche de Halloween, Pesadilla en Elm Street, Viernes 13... - tuvo varias continuaciones, lo que prueba la falta de imaginaci?n de muchos de los nuevos creadores del g?nero. M?s inter?s tuvieron algunas actualizaciones de cl?sicos, como La cosa (The thing, 1982), a cargo de John Carpenter; El beso de la pantera (Cat people, 1982), de Paul Schrader; La invasi?n de los ultracuerpos (The invasion of the body snatchers), que hizo en 1978 Philip Kauffmann; o El pueblo de los malditos (1996), de John Carpenter.


FANTASMAS Y APARICIONES

La m?s c?lebre pel?cula sobre este tema es Poltergeist (1984), de Tobe Hooper, una producci?n de Steven Spielberg que combina con acierto la fantas?a infantil del autor de E.T. con el efecto espectacular del hombre que realizara La matanza de Texas. No es una obra maestra, pero su ?xito fue inmenso.

Tambi?n destaca A chinese ghost story, pel?cula japonesa de cierta originalidad, pero no demasiado conocida. Otros t?tulos populares fueron Terror en Amytville (The Amytville horror, 1979), con varias continuaciones y variable inter?s; Phantasma (Phantasm, 1979), de Don Coscarelli, cuya frase de lanzamiento fue: "Si esta pel?cula no le aterroriza, es que est? usted muerto"; la serie House, que conoci? varias continuaciones; y en una l?nea de comedia, Ghostbusters, de Ivan Reitmann, y Casper, encantadora pel?cula infantil sobre fantasmas ben?volos.


STEPHEN KING

King es uno de los novelistas m?s populares de los ?ltimos veinte a?os y el rey indiscutible del g?nero en su vertiente literaria. Las narraciones de Stephen King casi forman un g?nero propio, y van desde La zona muerta (The dead zone, 1983), filmada por David Cronenberg, a la inquietante El resplandor (The shining, 1980), un film de Stanley Kubrick con instantes de aut?ntico terror y que ha mejorado con el paso del tiempo.

Otros t?tulos son: Salem's Lot (1979); Los chicos del ma?z (Children of the corn, 1984); Son?nbulos (1978) - interesante y subvalorada -; la famosa Carrie (1979), de Brian de Palma; Christine (1982), de John Carpenter - un autom?vil maligno -; Cujo (1983), de Lewis Teague - un perro San Bernardo inquietante y mal?fico -; Creepshow (1982), de George A. Romero - colecci?n de historias breves -

En 1991, Fraser Heston, - hijo de Charlton -, uno de los directores americanos m?s prometedores de estos a?os, presenta La tienda (Needful things), con Max Von Sydow, otra adaptaci?n del prol?fico Stephen King, hombre que sin duda posee en su imaginaci?n la llave de la fantas?a y el miedo.

El ?nico rival de Stephen King es el novelista y ocasional director Clive Barker, autor de una trilog?a titulada Hellraiser - la primera pel?cula data de 1987 - sobre temas demon?acos y con una realizaci?n extremadamente efectista y rayando el gore.


TERROR PSICOLOGICO

Oscila entre las historias de psic?patas - el actor brit?nico Donald Pleasance ha sido uno de los que mejor ha dado vida a las mismas en los ?ltimos a?os - hasta la mencionada y fascinante El resplandor, de Kubrick, repleta de momentos absolutamente inquietantes. En 1991 Jonathan Demme acometi? la adaptaci?n de la novela El silencio de los inocentes, de Thomas Harris, bajo el t?tulo de The silence of the lambs (El silencio de los corderos), una apasionante introspecci?n en los lados m?s oscuros de la mente humana y con dos sensacionales protagonistas: Anthony Hopkins y Jodie Foster. Aunque es un thiller psicol?gico, varias de sus secuencias remiten directamente al horror en su sentido m?s puro y cl?sico.

En 1994, el especialista John Carpenter dirigi? la inquietante En la boca del miedo (In the mouth of madness), un estudio sobre la imaginaci?n y la locura, con inspiraci?n directa de Lovecraft y con un clima muy conseguido. Sam Neill fue el protagonista y en el reparto aparece en un papel especial Charlton Heston.


ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

El australiano Peter Weir, antes de instalarse en Estados Unidos, rod? en su pa?s algunas pel?culas encuadrables en el g?nero fant?stico. Una de ellas, La ?ltima ola (The last wave, 1979), entra directamente en el campo del terror y, en cualquier caso, es un largometraje de extra?ar im?genes y de una fascinaci?n que hace recordar al gran Jacques Tourneur.

Por su parte, Larry Cohen, autor de la ins?lita La serpiente voladora (Q, the winged serpent, 1982), es un inteligente realizador de cine fant?stico de "serie B"; a ?l se debe una angustiosa trilog?a sobre unos beb?s asesinos que encubre una reflexi?n sobre las fronteras del derecho a la vida, con condena inclu?da del aborto. La mejor de las tres es la primera, Estoy vivo (It's alive, 1975), de inquietante terror.

Tambi?n como director de fuerte personalidad hay que citar a David Cronenberg, especialista en ciencia-ficci?n y fant?stico, que ha tratado siempre de dotar a sus obras de una visi?n del mundo personal e identificable. Bajo su firma se encuentran Shivers (1975), Cromosoma 3 (The brood, 1979), Videodrome (1982), La zona muerta (The dead zone, 1984), La mosca (The fly, 1986) -inteligente remake del cl?sico de Kurt Neumann-, Inseparables (1990) o Crash (1996). Su obra aparece entre lo m?s interesante del cine fant?stico contempor?neo.


LOS L?MITES DEL GENERO

Si el western entra en la misma l?nea que la aventura y el cine hist?rico tropieza con el Oeste, las aventuras o el melodrama, lo mismo sucede con el fant?stico en su triple vertiente: fantas?a pura, terror o ciencia ficci?n.

?D?nde incluir?amos Psicosis o Los p?jaros de Hitchcock? Alien es a la vez ciencia-ficci?n y terror, mientras que la magistral Invasion of the body snatchers (1956), de Don Siegel, es ciencia ficci?n, pero ?acaso no roza lo inquietante y terror?fico? ?Y una obra maestra del calibre de King Kong, hermosa y absolutamente inclasificable?


EL CINE DE TERROR EN LOS A?OS 50

El g?nero no parece atravesar un buen momento en el inicio de los a?os 50, ya que el eco de los viejos maestros se ha difuminado y el relevo tarda en aparecer. Las pel?culas de terror abundan en la serie B - e inferiores - pero se echa en falta un estilo creativo audaz y nuevos mitos que mantengan firme el h?lito de fantas?a que este tipo de cine requiere.

En los a?os 50 triunfa el g?nero de ciencia-ficci?n, algunos de cuyos t?tulos se han convertido hoy en cl?sicos, como Invasi?n de los ladrones de cuerpos (Invasion of the body snatchers, 1956), de Don Siegel; Them (1958), de Gordon Douglas; The incredible shrinking man (1957), de Jack Arnold; o La guerra de los mundos (War of the worlds, 1953), de Byron Haskin.

Se realizan algunas pel?culas interesantes, como la desconocida The strange door (1951), de Joseph Pevney, con Charles Laughton a la cabeza del reparto y una historia de terror g?tico ambientada en el siglo XVII: The mad magician (1954), de John Brahm, con otro cl?sico en el reparto como Vicent Price, una historia cercana al argumento de Los cr?menes del museo de cera (House of wax) de Andr? De Toth y, como ?sta, rodada en 3D; The undead (1956), primer film de terror del prol?fico Roger Corman; I was a teenage werewolf (1957), de Gene Fowler, con Michael Landon, la m?s popular y mejor de la saga I was a teenage... ; Corridors of blood (1958), de Robert Day, con Boris Karloff y Christopher Lee, con mutilaciones varias en un hospital; Macabre (1957), el debut en el g?nero de William Castle, un artesano experto en la serie B y en los films de m?s bajo presupuesto; Circus of horrors (1959), producci?n brit?nica dirigida por Sidney Hayers, con Donald Pleasance; Ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960), pel?cula francesa de Georges Franju, con Pierre Brasseur y Alida Vallien intentos de un m?dico por recuperar el rostro destrozado de su hija; The tingler (1959), de William Castle, con Vicent Price, tal vez la obra m?s famosa de su director, y que es una investigaci?n sobre el car?cter del miedo, en la que un cient?fico dice haber localizado la sensaci?n del terror en un lugar del cuerpo y no duda en experimentar su hallazgo con seres humanos; etc.

Sin embargo, ser? la aparici?n de la Hammer, la productora brit?nica, la que vendr? a renovar de forma profunda y brillante el g?nero fant?stico y de terror.


LA RENOVACION DE LA HAMMER

Aunque la Hammer Films se constituy? en 1947 - y la primera pel?cula fue River patrol (1948), de Ben R. Hart -, sus or?genes se remotan a 1913, cuando el espa?ol Enrique Carreras compr? su primera sala de cine en Hammersmith, un lugar de Londres.

James Carreras, su hijo Michael y Will Hinds comenzaron la aventura de la nueva productora, que en 1951 uni? sus esfuerzos con la empresa americana de Robert Lippert. De este modo se garantizaba una distribuci?n en los Estados Unidos.

El ?xito y el camino a seguir llegaron en 1955, con la pel?cula El experimento del Doctor Quatermass (The Quatermass experiment), una afortunada combinaci?n de ciencia-ficci?n y terror que dirigi? Val Guest. Despu?s vendr?a la resurrecci?n de los cl?sicos - desde Dr?cula a Frankenstein, pasando por la momia, el hombre-lobo, Jekyll y Hyde y el perro de los Baskerville - y la conjunci?n de los talentos de hombres como Terence Fisher, Jimmy Sansgter, Christopher Lee y Peter Cushing. La d?cada de los 60 ser?a fecunda en ?xitos, pero con los 70 lleg? la decadencia y la crisis financiera, lo que oblig? a la Hammer a entrar en el mundo de la televisi?n. Finalmente desapareci?, dejando tras de s? un recuerdo imborrable para todos los aficcionados al g?nero.

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Bela Lugosi, el vampiro m?s famoso



TERENCE FISHER (Londres, 1904 - 1980)
Fisher es uno de los grandes creadores del g?nero fant?stico y un director largos a?os subvalorado, pero cuya obra se cuenta entre lo mejor del cine europeo de los ?ltimos cuarenta a?os. Hab?a realizado ya veintiocho pel?culas - su debut se produjo en 1942, con Colonel Bogey - cuando en 1957 la Hammer le encomienda La maldici?n de Frankenstein (The curse of Frankenstein).

He aqu? un an?lisis sobre su magna obra en el g?nero:

FRANKENSTEIN

Las pel?culas de la Hammer se apartan casi tanto como James Whale de la obra original de Mary Shelley, que no tendr?a adaptaciones literarias hasta los a?os 80, sobre todo la versi?n de 1993 protagonizada por Randy Quaid, aunque deba reconocerse que la imagen de Boris Karloff, como el monstruo, contin?a siendo emblem?tica para cualquier aficcionado. Terence Fisher, al contrario que la Universal, centra sus historias no en el monstruo, sino en el creador, el atormentado bar?n Frankenstein, magistralmente encarnado por Peter Cushing. Las dos primeras obras de la serie, La maldici?n de Frankenstein (1957) y La venganza de Frankenstein (1958), son las m?s cl?sicas y destacan por una espl?ndida utilizaci?n del color, adem?s del retrato psicol?gico de su protagonista, un hombre dedicado a desentra?ar los secretos de la vida. Las tres siguientes, cada vez m?s arriesgadas y originales, van indagando sobre los aspectos m?s ocultos y dram?ticos de la naturaleza humana, en una progresi?n similar a la que sentir?a V?ctor Frankenstein a medida que se iba acercando a sus objetivos finales. Se trata de Frankenstein created woman (1966), sobre la sexualidad y sus perversiones; El cerebro de Frankenstein (Frankenstein must be destroyed, 1969), sobre transplantes de cerebro que hacen cambiar la identidad; para concluir en una ins?lita, sorprendente y alucinada Frankenstein and the monster from hell (1973), donde la influencia de Lovecraft se sobrepone al original literario.

DRACULA

La m?s c?lebre de las pel?culas de la Hammer es Dr?cula (Horrror of Dr?cula, 1958), obra maestra estilizada y elegante, con una concepci?n geom?trica de la puesta en escena que no hace palidecer, sino que resalta la fascinaci?n de la historia, a la que no son ajenas las fabulosas interpretaciones de Peter Cushing - Van Helsing, el cazador de vampiros - y Christopher Lee, que introduce, adem?s, un inusual atractivo er?tico al papel del conde Dr?cula, convirti?ndole no en un monstruo lejano, sino en un ser atractivo, maligno, pero fascinante.

Las novias de Dr?cula (The brides of Dracula, 1963) y Dr?cula, pr?ncipe de las tinieblas (Dr?cula, prince of darkness, 1965) fueron las otras dos sobresalientes aportaciones de Fisher al mito del vampiro.

Despu?s de Fisher, el vampiro conocer?a algunas notables versiones, como la de Dan Curtis, de 1974, con Jack Palance; la original de John Badham, de 1979, con Frank Langelle y Laurence Olivier; y la famosa y espectacular de Francis Ford Coppola.

OTRAS APORTACIONES DE TERENCE FISHER

Fisher,absolutamente abocado al g?nero, toc? todas sus variantes, hasta el punto de que un an?lisis sobre su obra constituye todo un recorrido por la tem?tica del cine de terror. La dignidad en el tratamiento, la imaginer?a h?bil y colorista, y la frecuente originalidad en las visiones de viejos cl?sicos fueron siempre notas caracter?sticas de su muy interesante obra. En ella aparecen La momia (The mummy, 1959), menos perfecta que otras pel?culas suyas, pero siempre atractiva; The man who could cheat death (1959), sobre el tema de la eterna juventud; Las dos caras del doctor Jekyll (The two faces of Dr. Jekyll, 1960), donde Jekyll se transforma en un hombre seductor y no en el monstruo como ven?a siendo habitual; The curse of the werewolf (1961), sobre la licantrop?a, en la que Jose Mar?a Latorre encuentra afinidades con los extraordinarios relatos fant?sticos de Gustavo Adolfo B?cquer; y las que, tal vez, sean las m?s interesantes de esta serie: The Gorgon (1964), sobre leyendas mal?ficas que dominan el presente y The devil rides out (1968), sobre satanismo, obra de inusitada seriedad, muy trabajada y un tanto ambigua en su presentaci?n del bien contra el mal.

La obra de Terence Fisher permanece como una de las m?s completas, coherentes y geniales de toda la historia del g?nero fant?stico y de terror.

OTRAS PELICULAS HAMMER

Aparte de la extraordinaria aportaci?n de Terence Fisher, que eclipsa al resto de la producci?n Hammer, y de la trilog?a sobre las mujeres vampiro (The vampire lovers, Twins of evil y Lust for vampire), pueden rese?arse un buen pu?ado de t?tulos interesantes.

En un tono realista destaca A merced del odio (The nanny, 1965), de Seth Holt, rodada excepcionalmente en blanco y negro. Como homenaje al clasicismo de la Universal merecen citarse Las cicatrices de Dr?cula (The scars of Dracula, 1970), de Roy Ward Baker; The evil of Frankenstein (1964), de Freddie Francis; y Kronos (1973), de Brian Clemens, de nuevo sobre el tema del vampirismo.

Uno de los t?tulos m?s original es Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll and sister Hyde, 1970), de Roy Baker, interesante variaci?n del relato de Stevenson en el que, al ingerir la p?cima, el protagonista se convierte en una atractiva mujer. Tambi?n fueron populares las dos obras de John Gilling, El reptil (The reptile, 1966) y La plaga de los zombies (The plague of the zombies, 1966), bien rodadas y con argumentos interesantes.

Fredie Francis (1917), excepcional director de fotograf?a, se pas? a la realizaci?n probando suerte con algunos films dignos, como Paranoiac (1963), con Janette Scott y Oliver Reed - terror psicol?gico - ; Hysteria (1965), tema similar sobre un gui?n de Jimmy Sangster; y Dr?cula vuelve de la tumba (Dracula has risen from the grave, 1968), una obra menor pero no desprovista de inter?s y que se beneficia de la carism?tica presencia de Christopher Lee.

Roy Ward Baker es otro notable artesano que dedic? casi toda su carrera al g?nero. Su mejor obra es la mencionada Dr. Jekyll y su hermana Hyde, pero en su filmograf?a no faltan otros t?tulos de inter?s, como The anniversary (1968) con Bette Davis en una historia de grandguignol, al estilo de las conocidas ?Qu? fue de Baby Jane? y Canci?n de cuna para un cad?ver.

Michael Carreras, uno de los fundadores de la productora, tambi?n se sinti? tentado por la direcci?n y no dud? en llevar a cabo personalmente varios de los proyectos. Entre ellos destaca Maniac (1963), de nuevo sobre un gui?n de Jimmy Sangster, y The curse of the mummy's tomb (1964), una incursi?n en el mundo de la momia.

A principios de los a?os 70, las productoras Hammer acentuaron el erotismo que desde el comienzo hab?a sido una de sus notas distintivas. As?, se presentaron diversas variaciones sobre el vampirismo femenino, como The vampire lovers (1970), de Roy Ward Baker; Lust for vampire (1971), de Jimmy Sangster, el guionista principal de la productora que tambi?n ensay? el campo de la realizaci?n; Dr?cula y las mellizas (Twins of evil, 1971), de John Hough; o La condesa Dr?cula (Countess Dracula, 1971), de Peter Sasdy, con Ingrid Pitt en el papel de la condesa Elizabeth Nadasdy, que hac?a asesinar a las j?venes doncellas para ba?arse en su sangre y mantener la juventud.

Hubo asimismo intentos de renovar el mito cl?sico de Dr?cula introduciendo al vampiro en el mundo contempor?neo, como en Dr?cula 73 (Dracula AD, 1973), de Alan Gibson, pero la decadencia era ya un hecho y se recurri? a la serie de televisi?n - Hammer's house of horrors - para mantener la nave de la producci?n.

La herencia de la Hammer es un legado de excepcional valor para cualquier buen aficcionado al g?nero de la fantas?a y el terror.


AMICUS Y TYBURN

Siguiendo la estela de la Hammer, surgieron en los a?os 60 y 70 otras productoras peque?as que se especializaron en el cine de terror: ellas fueron la Amicus y la Tyburn. Su aportaci?n debe mucho a la Hammer, con leves modificaciones que acentuaban la violencia, el erotismo o los ambientes contempor?neos.

Uno de los fundadores de Amicus fue Milton Subotsky, productor y guionista en 1960 de la interesante City of the dead (Horror Hotel), dirigida por John Moxley, con Patricia Jessel y Christopher Lee: su tema, el satanismo y la brujer?a.

Amicus se hizo popular por sus films de sketchs, que permit?an una variedad de temas y actores en un intento de captar a todo tipo de aficcionados. Doctor Terror (Dr. Terror's house of horrors, 1964), de Freddie Francis, fue la primera y la mejor de la serie. Despu?s vinieron las adaptaciones de los cuentos terror?ficos de Robert Bloch, en pel?culas como El jard?n de la tortura (The torture garden, 1967), de Freddie Francis; The house that dripped blood (1970), de Peter Dufell; y Asylum (1971), de Roy Ward Baker - otra de las mejores -, con un segmento magn?fico: Mannikins of horror, protagonizada por Herbert Lom.

En 1972, Amicus encarga a Freddie Francis la adaptaci?n de varios relatos de William Gaines, y el resultado es la notable Condenados de ultratumba (Tales from the crypt), cuyo mejor sketch es el que protagoniza Peter Cushing: Poetic justice.

Aparte de los films de episodios, Amicus prob? con largometrajes cl?sicos, obteniendo tambi?n buenos resultados. En 1965, Freddie Francis, su principal activo, rod? El psic?pata (The psychopath), con gui?n de Robert Bloch inspirado en la famosa Psicosis; en 1969, Gordon Hessler presenta Scream and scream again, un film con reminiscencias de Fristz Lang - quien apreci? mucho la obra - sobre un cient?fico demente, que tiene el inmenso atractivo de reunir en el reparto a los tres m?ximos nombres del g?nero despu?s de Boris Karloff y Bela Lugosi: Christopher Lee, Cushing y Vicent Price; Roy Ward Baker, por su parte, es el responsable de Fengriffen (un episodio de... And now the screaming starts !), en 1974, donde una mano asesina, separada del cuerpo, busca la venganza de unos hechos que sucedieron a?os atr?s: Peter Cushing y Herbert Lom encabezaron el reparto.

La Tyburn Pictures fue m?s modesta y nunca pudo llegar a competir con la Hammer o la Amicus. Su debut se produjo en 1973 con Persecution, de Don Chaffey, con Lana Turner en el papel de una madre demente y perversa que sigue los pasos de Bette Davis y Joan Crawford en ?Qu? fue de Baby Jane? The ghoul, en 1974, es el mejor film de la Tyburn, dirigido por Freddie Francis y protagonizado por Peter Cushing y John Hurt: el tema del canibalismo y la magia se unen en un argumento interesante, aunque la realizaci?n de Francis no est? a la altura de otras suyas. El mismo Francis emprende a continuaci?n el rodaje de Legend of the werewolf, aventura del hombre-lobo que no llega a cuajar y que est? muy lejos de los films sobre licantrop?a que Paul Naschy hace por esas mismas fechas en Espa?a.

Y, para terminar, un film curioso, Nothing but the night, producido por la ef?mera Charlemagne - en el que interven?a Christopher Lee - y que es una variaci?n sobre el tema de El pueblo de los malditos, que, sin alcanzar su categor?a, es inquietante y con numerosas escenas de impacto. Junto a Lee intervinieron en el reparto Peter Cushing y Diana Dors, bajo la direcci?n de Peter Sasdy.


EL CINE DE TERROR DE UNIVERSAL

No deja de ser curioso como bien apunta Jack Lodge en su Hollywood, a?os 30, que aquellas cintas de la Universal en nuestros d?as sean fant?sticas antes que terror?ficas: "Aunque se ven todo tipo de escenas horripilantes no aterrorizan (...) producen ocasionalmente un estremecimiento placentero, sorprenden sin alarmar, divierten sin incomodar". Vistas 70 a?os despu?s, la afirmaci?n de Lodge es indiscutible. Las l?neas que separan al cine de terror del fant?stico y del de ciencia ficci?n son difusas. Dentro de nuestrp repertorio es frecuente ver incluidas pel?culas como El doctor Frankenstein o El hombre invisible en las antolog?as dedicadas a lo mejor del cine de ciencia ficci?n. Ya en ?pocas m?s recientes, ?en que g?nero incluir?amos Alien, el octavo pasajero (1979), en el terror o en la ciencia ficci?n?

Bien es verdad que era la fantas?a lo que buscaban los espectadores originales del terror de la Universal, aquellos desdichados que sufr?an las consecuencias de la Gran Depresi?n desatada tras el Crack de Wall Street (1929), para huir de una realidad que les condenaba a la penuria y al desempleo. Fue as? como, buscando ese placer inequ?voco de la distacci?n, descubrieron otro m?s sutil y complejo: el espanto.

El miedo que se pasa en el cine, leyendo a Lovecraft o visitando las estampas m?s l?grubes del museo de cera, es el ideal. Procura la excitaci?n del temor - una emoci?n fuerte, que llena hasta tal punto nuestro ser que nos imposibilita para todo lo dem?s - pero nos mantiene a salvo de lo temido.

El terror de la Universal - en conjunto - descubri? para la pantalla ese deleite del espanto del que nos habla la poetisa inglesa Anna Laeticia Barbauld (1743-1825): "El delicioso placer que encontramos en los objetos que provocan aut?ntico pavor, cuando nuestra moralidad no est? en juego y cuando la ?nica pasi?n que vivimos es la aterradora experiencia del miedo, es una paradoja del coraz?n humano, a?n de dif?cil soluci?n. Hay que remarcar la ansiedad con que los relatos sobre aparecidos y demonios, aseinatos, terremotos, incendios y naufragios, y cualquier otra cat?strofe que pueda afectar a la vida humana, son devorados por todos nosotros. Por mucho que cr?ticos de refinado gusto las censuren por absurdas y extravagantes, las narraciones g?ticas siempre ejercer?n una poderosa impresi?n en la mente e intereses de cualquier lector, con independencia de su gusto. De aqu? que, cuanto m?s fant?stica, salvaje y extraordinaria sea una escena de horror, mayor placer obtendremos de ella".


BALSAMO PARA UNA SITUACION SOCIAL

Estima Fern?ndez Cuenca que las grandes escuelas de la "creaci?n est?tica" surgen en las ?pocas de las grandes depresiones: "La novela picaresca espa?ola, uno de los g?neros m?s ilustres de las letras hispanas, aparece cuando comienza la crisis del imperio espa?ol; la m?stica se enfrenta con la crisis espiritual suscitada por la Reforma luterana; la gran pintura del Renacimiento es consecuencia de la crisis ag?nica de la Edad Media"...

Aunque heredero de la narrativa rom?ntica, el cine de terror - el de la Univeral, la RKO y el resto de los estudios que en menor medida y con menos tino lo produjeron a la saz?n - es un resultado inequ?voco de la tremenda crisis que asol? a los Estados Unidos a comienzos de los a?os 30 como unos meses antes lo hab?an sido los innumerables suicidios de los grandes financieros de Wall Street tras el Crack de la bolsa. Los poetas m?sticos - con Santa Teresa a la cabeza - cantan las glorias de Dios cuando la Reforma de Lutero acaba de provocar la mayor crisis que ha conocido la Iglesia en toda su historia. Por un procedimiento similar, cuando al norteamericano medio la realidad se le presenta se le presenta tan sombr?a como a Ann Darrow (Fay Wray) en King Kong (1933), al disponerse a robar una manzana, Hollywood - sin duda consciente de que un cine que refleje la dif?cil situaci?n social que atraviesa el pa?s puede pontenciarla - presenta los males de ultratumba. A la postre, las pel?culas de terror - tan evocadoras en algunas de sus secuencias del sue?o dispensado por el ?cido lis?rgico - fueron como un alucin?geno. A la larga, incluso actuaron como un b?lsamo ante posibles revoluciones. Como la religi?n, fueron un opio para el pueblo.


MIEDOS DE UN TIEMPO

Pertenezca al g?nero que pertenezca, una pel?cula siempre es una fiel representaci?n de la sociedad que la ha rodado. Desde las m?s sublimes inquietudes de su ?poca hasta los designios de la moda de entonces est?n presentes en ella. Decir tiempo es decir todo y cada ?poca alumbra sus propios temores. El mad doctor es una sutil alusi?n a los mes?as que afloraban en Europa - a ambos lados del espectro pol?tico - dispuestos a poner en peligro lo que fuera en favor de su nueva cosmovisi?n. Y el mad doctor, junto con la bella que grita ante el monstruo y el monstruo mismo, fue uno de los tres grandes prototipos modelados por el estudio.

Ni que decir tiene que los desempleados que acud?an a ver El doctor Frankenstein, - como los que anteriormente hab?an dado cuenta de Las maldades del doctor Mabuse - no imaginaban en ambos facultativos una transposici?n ni de Hitler y sus dise?adores gen?ticos ni de Stalin y sus comisarios pol?ticos. Entre otras cosas, no lo hacian porque la actividad criminal de estos dos tiranos todavia no era conocida. Fue la cr?tica especializada La que, despu?s de haber visto lo visto en Hitler y en Stalin - y con esa lucidez que da el paso del tiempo, que lo encaja todo - se?al? las similitudes entre el mad doctor y el dictador.

M?s acertado se antoja suponer que el temor aludido en el cine de terror de los a?os 30 es un espanto presentido, pero desconocido a?n. Un peligro que se cern?a sobre el mundo entero y que, pocos a?os despu?s, habr?a de poner en marcha las carnicer?as m?s grandes concebidas por la humanidad: las guerras que estallaron en aquella d?cada. Unas matanzas, de las que a?n no se sab?a, que convierten en minucias las atrocidades del Vlad Dracul, el empalador. El monstruo ya no era el Kaiser, como lo fuera en las cintas b?licas de la pantalla silente. Estaba por llegar la Guerra Fr?a, cuyo supuesto holocausto at?mico inspirar?a la pr?ctica totalidad del cine de ciencia ficci?n de los a?os 50 y 60. El temor simbolizado en las pel?culas de terror de los a?os 30 era un horror desconocido que gravitaba en el ambiente, como en cualquier otro periodo hist?rico en que el descontento social sea el protagonista; como en los pueblos de los C?rpatos la maldici?n del vampiro, como se apodera el miedo de los que saben del lic?ntropo durante las noches de luna llena.


LA CENSURA

Siempre en la linde de la bienamada serie B, el cine de terror, por esta triste suerte verificada en el refr?n que reza aquello de que el hambre agudiza el ingenio, ha obligado a sus realizadores - a los dotados, huelga decir - a desarrollar una imaginaci?n mayor que si hubieran gozado de los grandes presupuestos habituales en otros g?neros.

Si cabe, esa limitada libertad de expresi?n de la que goza el cineasta fant?stico, en las cintas del g?nero producidas a lo largo de los a?os 30, con las de la Universal a la cabeza, fue aun mayor. Corr?an entonces los d?as en que los rigores del C?digo Hays - una de las censuras m?s f?rreas que ha conocido la pantalla estadounidense - se empezaron a hacer notar. As?, Georges Sadoul, de quien no se puede decir que fuera un aficionado al g?nero, apunta en su Historia del cine mundial: "A partir de 1935, la Legi?n de la Decencia, fundada a requerimiento del Papa por los obispos norteamericanos, desat? una violenta campa?a que llev? a la aplicaci?n rigurosa del C?digo. El g?nster se hizo moralizador. Al lado de ciertas pistolas ametralladoras hab?a una Biblia. Los desfiles de bellas muchachas fueron reducidos, as? como sus desnudos y la duraci?n de sus besos. Se transform? el erotismo en fetichismo, sustituyendo el sex appeal por la pin-up girl".

Como la censura y los c?digos no se aplicaron contra los films de terror, cuyos tipos fueron Frankenstein y Dr?cula, el g?nero se repiti? en seguida, con su hermano de los efectos especiales (King Kong, El hombre invisible). Y Hollywood, aprovechando la libertad del di?logo, se orient? m?s que nunca hacia el repertorio.

Los m?s l?cidos de sus detractores, acusan a las cintas de terror de que su encanto es m?s literario que visual. El repertorio, como tan graciosamente lo llama Sadoul, es heredero de una tradici?n literaria muy arraigada entre el lector anglosaj?n que pasa por autores como Edgar Allan Poe, Mary Shelley, Robert Louis Stevenson y algunos otros que cuentan entre lo mejor de la literatura en lengua inglesa de todos los tiempos.

En medio de ese fest?n del cine fant?stico que fueron los a?os 30, fue el ciclo de la Universal el que sent? las bases del cine de terror, g?nero que ha sobrevivido al western, al slapstick, al musical, al peplum y dem?s delicias de las pantallas de anta?o, que desgaraciadamente hoy carecen de inter?s para el p?blico y los productores. Bien es cierto que si la novela g?tica se llama g?tica es porque suele estar ambientada en castillos de esta arquitectura, pero fue la Universal el estudio que impuso los c?nones sobre la iluminaci?n de tan siniestras edificaciones. Ahora, ante el auge del cine de terror al que asistimos en nuestro principio de siglo, cumple recordar que fue la Universal el art?fice de la trinidad de abobinaciones que preside el g?nero: Dr?cula, el monstruo de Frankenstein y el hombre-lobo. Respecto a este ultimo, cabe decir que, pr?cticamente, fue una creaci?n de la casa. Salvo algunos relatos: Capit?n de lobos de Alejandro Dumas, El lobo blanco de las monta?as Hartz de Frederick Marryat, etc. , su trdici?n literaria, aunque se remonta a la antig?edad cl?sica (Herodoto habla de los lic?ntropos en base a las transformaciones sufridas por los neuros - habitantes de una regi?n de Escitia - en Los nueve libros de Historia, IV), no hab?a calado en el acervo popular como la del vampiro ni en la mitolog?a com?n como Frankenstein.

La producci?n de la Hammer, es otra delicia para los amantes del g?nero, es heredera directa del ciclo de la Universal. En esas impagables adaptaciones de Poe realizadas por Roger Corman - otra referencia obligada para el buen aficionado- tambi?n se percibe la impronta del estudio de Carl Laemmle. Y todav?a es ahora, cuando el moderno cine de terror, el gore, aparentemente tan alejado del estudio que nos ocupa, es tambi?n heredero de ?l. As?, el m?dico de Reanimator es un claro descendiente de los mad doctors (doctores locos) de la Universal. M?s a?n, el mism?simo Samuel Raimi, uno de los mayores representantes del gore, se proclam? un rendido admirador del ciclo de la Universal en Darkman (1990), un homenaje a - o variaci?n de - El fantasma de la ?pera (1925).

La mec?nica del terror de la Universal, la del expresionismo alem?n en que se inspiraba y la del pavor mismo, es la sugerencia. Se teme a las formas que tememos atisbar en la oscuridad, a los monstruos que imaginamos al acecho en las grutas, a la "doncella de hierro" abierta... En la insinuaci?n, en lo desconocido, estriban algunos de los temores m?s poderosos. En las insinuaciones y en las alusiones sigue radicando el magnetismo de unas producciones ya septuagenarias.

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Lon Chaney Jr. en su papel m?s memorable como Larry Talbot el hombre lobo



ARQUEOLOGIA DEL GENERO

Desde la perspectiva de nuestros d?as, la ?nica excepci?n, la ?nica pel?cula capaz de helar la sangre a sus espectadores de cuantas producciones de terror conociera el g?nero en la tercera d?cada de la centuria pasada - su edad de oro -, es La parada de los monstruos. Dirigida por el gran Tod Browning en 1932, fue, para mayor paradoja, producida por la Metro Goldwyn Mayer. Pero eso, sin dudar por ello en ning?n momento de una obra maestra sin fisuras como lo es la cinta de Browning, se sostiene porque ahora es la ?nica que nos sigue dando miedo.

A decir verdad - como veremos m?s adelante - la primera pel?cula que consigui? que los espectadores gritaran fue El fantasma de la ?pera (Ruper Julian, 1925), La primera producci?n de la Universal de terror propiamente dicha. Posteriormente, The Magidan (Rex Ingran, 1926) y Garras humanas, dirigida por el gran Browning en el 27, tambi?n provocaron mucho escalofr?o. Pero son algo as? como la arqueolog?a del g?nero. Con anterioridad a estas producciones, la gente iba a ver las pel?culas de miedo para re?rse .A buen seguro que las carcajadas de muchos de ellos -como las de tantos que desprecian ahora este cine - obedec?an a ese temor - valga la redundancia - que sienten muchos al dejarse llevar por los placeres del miedo.


PORTICO DEL TERROR

Con anterioridad al paquete de la Universal, el respetable - merced a la incipiente filmograf?a del g?nero a ambos lados del Atl?ntico, de las fronteras alemanas y del canon del expresionismo - ya hab?a visto cine de miedo. Vayan como ejemplos el primer Frankenstein (Searle Dawley, 1910), primer lic?ntropo The werewolf (Henry McRae, 1913) o la primera adaptaci?n de La ca?da de La casa Usher, rodada en Francia en 1927 por Jean Epstein. Pero la Universal es el p?rtico del g?nero. Con Las cintas de terror que produce el estudio de Carl Laemmle en los a?os 30 empezaron a chirriar las puertas con toda la inquietud que dicho sonido sugiere. Por seguir con las paradojas, en las primeras pel?culas de miedo sonoras se descubri? el desasosiego que puede producir el silencio. Fue entonces cuando las bellas empezaron a gritar p?rseguidas por las bestias. C?ertamente, el m?s famoso de aquellos alaridos, el pronunciado por Fay Wray al caer en manos de King Kong, fue obra de la. RKO, pero fue la Universal la productora que mejor utiliz? las posibilidades que el sonido ofrecia al cine de terror y esas sugerencias que son la esencia del terror mismo.

Todo ello tuvo lugar cuando mor?a una manifestaci?n artistica sin haber llegado a desarrollar todas sus posibilidades -la pantalla silente - para dar paso a un arte nuevo: el cine que conocemos en nuestros d?as. Ante esa coyuntura, el estudio de los Laemmle jug? un papel determinante en el desarrollo del lenguaje cinematogr?fico. Varios de los recursos del cine de terror son un invento de la Universal. Vayan como ejemplo las tormentas de EL doctor Frankenstein o el frac del conde en Dr?cula (1931), atuendo que, aun habi?ndose convertido en el uniforme oficial del vampiro, no guarda ninguna relaci?n ni con el conde Orlock de Murnau ni con el descrito por Stoker en su celebrada novela.

"Cabe preguntarse si es que el cine de terror necesitaba del sonido para triunfar, si es que la voz completaba la definici?n del vampiro o el monstruo de Frankenste?n deber?a emitir sonidos inarticulados para conmover de veras a los espectadores, o si los ambientes siniestros exig?an el chirriar de puertas y eL ulular del viento para estremecer del todo y a todos. En 1931, cuando comienza la edad de oro del terror, ya el cine americano en su integridad era sonoro. Y los temas que pasaron inadvertidos o con escasa aceptaci?n en la pantalla muda, superaban Los mayores optimismos en la parlante. Me parece un dato digno de tenerse en cuenta", sostiene Fern?ndez Cuenca.


TINIEBLAS ROMANTICAS

Los argumentos de Edgar Allan Poe - "deidad y fuente de toda ficci?n diab?lica moderna" en palabras de Lovecraft- fueron determinantes en aquella factor?a de delicias. Sin embargo, no hay ni uno de los distintos t?tulos del maestro de Boston adaptados que reproduzca con la m?s m?nima fidelidad su argumento. En la cinta que se dice basada en El cuervo, dirigida por Louis Friedlander en 1935, no hay nada de esa regi?n "extra?a, espectral, situada, sublime, m?s all? del Tiempo y el Espacio" a la que se refiere el poeta.

A?n se puede dar noticia de otra paradoja: m?s que de esa gran tradici?n de la literatura de terror anglosajona - como cab?a esperar a tenor de su inter?s por Mary Shelley, Bram Stoker y el ya citado Poe -, el cine de terror en la Universal. como el heredero del expresionismo alem?n que es, tiene ciertas concomitancias con los miedos que nos suscitan Hoffman y las leyendas germanas. Por decirlo de un modo ilustrativo: viene a contarnos Dr?cula a la manera de los hermanos Grimm. La tradici?n espectral germana, que Lovecraft singulariza en Hoffman, en palabras del creador de los mitos de Cthulhu, "evoca m?s lo grotesco que lo terrible". A este respecto, un asunto de El doctor Frankenstein viene a ser un ejemplo meridiano. Lo terrible para Mary Shelley - autora de la novela original, como todos sabemos- es que el moderno Prometeo, creado por el doctor Frankenstein, padezca por ser un humanoide formado con cad?veres y despreciado por los humanos. En la adaptaci?n de la Universal, los padecimientos del engendro son un asunto secundario. Tienen m?s importancia los tornillos que parecen sujetarle la cabeza al cuello, el espl?ndido maquillaje del monstruo y, por supuesto, el odio irrefrenable que inspira en la gente.
Publicado por maf.1 @ 20:39  | ARTICULOS
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