Mi?rcoles, 29 de febrero de 2012

Financiado por Chase National Bank y bajo la férula dictatorial del jefe de producción Louis B. Mayer, MGM era el mayor y más prolífico estudio de Hollywood, especializado en adaptaciones literarias, melodramas musicales y series como "Andy Hardy", "Dr. Kildare" y "Tarzán". Caracterizadas por su gran iluminación y el lujo de sus producciones, sus películas eran deslumbrantes, optimistas y servían de entretenimiento y evasión a las familias. MGM, que se jactaba de poseer "más estrellas que el firmamento" contaba con los servicios de Greta Garbo, Jean Harlow, Norma Shearer, Judy Garland, Joan Crawford, James Stewart y Mickey Rooney, así como también el rey y la reina de Hollywood: Clark Gable y Myrna Loy. Además de productores tan dotados como Irving Thalberg, David O. Selznick y Albert Lewin, que podían contratar a diseñadores como Cedric Gibbons (el creador de la estatuilla de los Oscar en 1927) y cineastas como Karl Freund y Harold Rosson. También figuraban en la nómina, una diversidad de directores inteligentes que supieron acomodar sus estilos al sistema de los estudios: Clarence Brown "Ana Christie" (1930) y "Ana Karenina" (1935); Sam Wood "Una noche en la ópera" (1935) y "Adiós Mr. Chips" (1939); W.S. Van Dyke "La cena de los acusados" (1934) y "San Francisco" (1936); George Cukor "David Copperfield" (1935) y "Margarita Gautier" (1936); King Vidor "La ciudadela" (1938) y "Paso al noroeste" (1940); y Victor Fleming "El mago de Oz" (1939) quien también concluyó "Lo que el viento se llevó" (1939) después de que Cukor y Wood fueran despedidos. El film, una de las glorias de la era de los estudios, lo distribuyó MGM en nombre de Selznick International como compensación del préstamo de Clark Gable.
 
Mientras MGM, proclamaba las virtudes del estilo de vida norteamericano, Paramount, gracias a los ostentosos sets de Hans Dreier y a la iluminación suave y difusa de Theodore Sparkuhl, aludía a la supuesta decadencia de Europa. Evocando temas como la riqueza, el rango y el deseo, los mandamases del estudio, Adolph Zukor y Barney Balaban, mantuvieron un régimen relajado que permitió que directores como Lubitsch, Mamoulian y De Mille conservaran su personalidad y dieran libertad a sus inococlastas comediantes, los hermanos Marx, W.C. Fields y Mae West. A pesar de disponer de directores tan eficientes como Mitchell Leisen "Una chica afortunada" (1937) y "Medianoche" (1939), Henry Hathaway "Tres lanceros bengalíes" (1935), Dorothy Arzner "Christopher Strong" (1933), Leo McCarey "Nobleza obliga" (1935) y "Siguiendo mi camino" (1944) y Prestn Sturges y actores permanentes como Cary Grant, Fredric March, Gary Cooper, George Raft y Claudette Colbert, los estudios Paramount dedicaron buena parte de sus energías en los años treinta a pagar deudas. Luego recuperó la solvencia gracias a sus éxitos durante la Segunda Guerra Mundial, destacando entre ellos la serie "Rumbo a..." protagonizada por Bob Hope, Bing Crosby y Dorothy Lamour.
 
Pero el talento más notable del grupo Paramount fue Josef von Sternberg (1894-1969). Discípulo de Murnau y Von Stroheim, y desdeñosa narrativa. Von Sternberg puso tanto énfasis en la textura de sus films que, a pesar de toda su belleza superficial, estos "poemas en pieles y humo" dieron con el tiempo la razón a la afirmación de John Grierson de que "cuando un director desaparece da paso a un fotógrafo". Von Sternberg también se inclinó por la iluminación en claroscuro, la producción barroca y los set exóticos, tenía un insaciable deseo por llenar el "espacio muerto" entre la cámara y el sujeto. Para resolver este problema empleó redes, velos y cortinas como por ejemplo en "El ángel azul" (1930), pero cuando hizo "El diablo es una mujer" (1935) descubrió que podía profundizar la imagen inundando la pantalla con la luz a través de gasas, filtros y difusores. Producida por UFA y con Emil Jannings de protagonista "El ángel azul" se destaca por el uso expresivo del sonido registrado simultáneamente. Fue apenas el inicio de una colaboración de siete películas con Marlene Dietrich (1901-1992). Mientras "Marruecos" (1932), "El expreso de Shangai" (1933) y "Capricho imperial" (1934) hicieron de Marlene una de las estrellas más rutilantes de Hollywood, su porte andrógino la convirtió en una estrella reconocida a nivel mundial, de hecho el mismísimo Eisenstein le confesó al director "De todas tus grandes obras, Marruecos es la más bella".  Tanto fue así que el encanto de Dietrich terminó por opacar la figura de Von Sternberg, que raramente volvió a encontrar el talante y la atmósfera logrados en los films con la actriz.
 
En acusado contraste con Paramount, estaba la narrativa brusca y estructurada de Warner Brothers. Con la iluminación plana y escasa, sets austeros y una marcada tendencia a cortar los fotogramas individuales de cada toma para darles un impulso adicional. Warner poseía el estilo realista y duro que mejor convencía a las películas de gángsters, prisiones y problemas sociales, al igual que a los musicales de Berkeley. Incluso las biografías literarias de William Dieterle, "La tragedia de Louis Pasteur" (1936), "The life of Emile Zola" (1937), "Juárez" (1939) y "The story of Dr. Ehrlich's magic bullet" (1940) se hicieron para abordar temas contemporáneos, aunque también fue capaz de fantasías como "Sueño de una noche de verano" (1936) co-dirigida por Max Reinhardt. A pesar de la prosperidad causada por el cine sonoro, Warner no cambió sus pautas de producción, muy modestas y con salarios tan bajos que sus empleados fueron los primeros en apoyar las huelgas que sacudieron Hollywood en 1941.
 
Entre los incansables actores de Warner figuraban Bette Davis, Barbara Stanwyck, James Cagney, Paul Muni, Edward G. Robinson y Errol Flynn y entre sus directores más destacados estaban William Wellman, Mervyn LeRoy, Raoul Walsh, Anatole Litvak t Lloyd Bacon. La versatilidad de estos consumados cineastas (los estudios permitían poca elección personal) tiene como ejemplo la obra de Michael Curtiz (1888-1962). A pesar de der detestado por los actores, Curtiz logró muestras memorables en cada uno de los géneros de Hollywood: películas de terror ("El Doctor X", 1932), de gángsters ("Angels with Dirty Faces", 1938), de prisiones ("Veinte mil años en Sing Sing", 1932), de aventuras ("Robin de los bosques", 1938), de romance histórico ("The private lives of Elizabeth and Essex", 1939), del oeste ("Dodge, ciudad sin ley", 1939), de musicales ("Yanqui Dandy", 1942), o de melodrama ("Alma en suplicio", 1945). También dirigió la película que el historiador James Monaco considera más un símbolo que una obra de arte: "Casablanca" (1942) protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman que encarnaron a Rick e Ilsa Lund, papeles que previamente habían rechazado Ronald Reagan y Ann Sheridan.
 
Lo superó el eléctrico Howard Hawks (1896-1979) que trabajó para varios estudios independientes del sistema y dirigió clásicos indiscutibles en cada uno de los géneros al uso. Narrador por naturaleza, su genio destacó sobre todo en la típica comedia norteamericana: "La comedia de la vida" (1934), "La fiera de mi niña" (1938) y "Luna nueva" (1940) y en films de acción y aventuras: "La escuadrilla del amanecer" (1930), "Avidez de tragedia" (1932), y "Sólo los ángeles tienen alas" (1939). Pero también dirigió clásicos en su género como "Scarface, el terror del hampa" (1932), "The criminal Code" (1932), "El sueño eterno" (1946) y películas del oeste como "Río Rojo" (1948) y "Río Bravo" (1959). Profesionalismo, coraje y deber eran los temas típicos de las rudas narraciones de Hawks, sobradas de ritmo y fuerza y carentes de profundidad psicológica y emotiva. Afirmaba que un buen director "es alguien que no aburre" y favoreció un cine de complicidad sin excesos, que empleaba la puesta en escena y tomas medias a la altura del ojo que coincidían con la estética del cine de los estudios.
 
Hawks trató temas arquetípicamente norteamericanos de un modo no sentimental, lo cual lo convirtió en uno de los héroes de la "Nueva Ola" francesa. Por otra lado, John Ford (1895-1973) hizo películas con un sentimentalismo y conservadurismo que recordaban a Griffith, a pesar de lo cual influyó en cineastas tan diversos como Eisenstein, Akira Kurosawa, Ingmar Bergman, el mismo Hawks y Orson Welles. Preguntado este último por los nombres de sus directores favoritos contestó: "Los viejos maestros... es decir John Ford, John Ford y John Ford".
 
Ford dirigió un total de 125 películas en 35 años de carrera. Se inició con películas del Oeste de bajo presupuesto para su hermano Francis en Universal. Estuvo muy influído por "Amanecer" de Murnau y este se advierte claramente en su primer film significativo "El delator" (1935) realizado para RKO. Además del sonido contrapuntístico, la iluminación difusa de Kammerspiel y los efectos de cámara subjetiva, Ford empleó fundidos, lentes distorsionantes y nieblas simbólicas para transmitir el sufrimiento psicológico que padece Victor McLaglen en el papel de informante traidor del IRA. Ganador del primero de sus seis premios Oscar de la Academia, siguió con una serie de encargos rutinarios para el nuevo estudio Twentieth Century-Fox antes de que el productor independiente Walter Wanger le encargara la dirección de "La diligencia" (1939) su primer western en trece años.
 
Con guión de Dudley Nichols, asociado durante mucho tiempo con Ford, el film adoptó el formato de una Narrenschiff (Nave de los locos) con el fin de ahondar en uno de los temas clave del director: el triunfo del espíritu comunitario sobre los prejuicios urbanos ante las crisis fronterizas. Con un trazo rápido de carácter mediante la economía del diálogo, el film marcó muchas de las convenciones del webstern y sigue siendo un modelo de unidad estructural e impacto visual. Filmada en Monument Valley, Utah, EEUU, que consideraba como "el lugar más completo, hermoso y pacífico del mundo". Las prolongadas tomas sirvieron justamente para contrastar la grandeza de ese paisaje con la intimidad de los interiores, mientras que las secuencias de persecuciones, con su excepcional trabajo acrobático, se intercalaban con primeros planos para mantener el interés humano. La película transformó la carrera de John Wayne (1907-1979) que se convirtiría en el hombre de acción favorito de Ford en westerns emblemáticos como "Fuerte Apache" (1948), "La legión invencible" (1949), "Centauros del desierto" (1956) y "El hombre que mató a Liberty Valance" (1962), así como en la recreación de la segunda guerra mundial "They Were Expendable" (1945).
 
El típico hombre de conciencia de las películas de Ford, estaba encarnado por Henry Fonda (1905-1982) en "El joven Lincoln" (1939), "Corazones indomables" (1939) y "Las uvas de la ira" (1940), una adaptación elocuente aunque populista de la novela de John Steinbeck, que estilísticamente se parecía a los documentales sobre la Depresión de Lorentz "The plow that broke the plains" (1936) y "The river" (1937). Después de "¡Qué verde era mi valle! (1941) Ford ingresó en la marina y llegó a ser jefe del Field Photographic Branch durante la segunda guerra mundial. Aunque continuó manteniendo sus creencias personales en el honor, el valor, la disciplina y el deber, su obra tras la guerra, desde la poética "Pasión de los fuertes" (1946) hasta el humorístico "El hombre tranquilo" (1952) resultó mucho más ecléctica y menos sujeta a la forma.
 
Ford fue con mucho el director más destacado de Twentieth Century-Fox, fundada en 1935 tras el intento ruinoso de William Fox de mantener los derechos exclusivos para EEUU del sistema de sonido Tri-Ergon. De la mano de Darryl F. Zanuck (1902-1979) el estudio alcanzó renombre por su producción de musicales vidriosos, refundiciones de éxitos del cine mudo y comedias populares y nostálgicas. Se jactaba también de poseer el mejor departamento de efectos especiales de Hollywood (como en "Vinieron las lluvias" de Clarence Brown, 1939), un servicio de noticiarios y una cadena de salas de cine y de intercambio de películas. Charles Boyer, Tyrone Power, Don Ameche, Betty Grabble, Alice Faye y Loretta Young fueron sus actores y actrices más destacados, pero la gran atracción en los años treinta fue Shirley Temple.
 
Otra estrella musical infantil, Deanna Durbin, hizo mucho para mantener a flote a Universal en esa época. Universal siguió bajo el control de su fundador Carl Laemmle hasta 1936 y las dificultades financieras del estudio se debieron en gran parte a no haber adquirido una importante cadena de salas de exhibición. Entre sus primeros éxitos del sonoro figuran los melodramas de John M. Stahl "La usurpadora" (1932), "Imitación de la vida" (1934) y "Sublime obsesión" (1935), pero la mayor fama le llegó a Universal por sus películas de terror, la primera de las cuales fue "Drácula" (Tod Browning, 1931) interpretada por Bela Lugosi. El más destacado especialista en el género de terror fue el inglés James Whale, cuya deuda con el Schawefilm alemán es evidente en películas como "El Doctor Frankenstein" (1931), "El caserón de las sombras" (1932) y "La novia dr Frankenstein" (1935), todas interpretadas por su compatriota Boris Karloff, y en "El hombre invisible" (1935) protagonizada por otro miembro de la comunidad británica de Hollywood, Claude Rains. "El doble asesinato de la calle Morgue" (Robert Florey, 1932), La momia (Karl Freund, 1932) y "Satanás" (Edgar G. Ulmer, 1934) fueron entre otras, interesantes aportaciones de Universal al género. Pero hacia la década de 1940 tendió primero sin darse cuenta y luego conscientemente, a la autoparodia y dejó que el estudio dependiera cada vez más de films de bajo presupuesto, como la serie de "Sherlock Holmes" con Basil Rathbone y Nigel Bruce o las comedias de Abbott y Costello.
Universal también acogió a Lewis Milestone cuando realizó "Sin novedad en el frente". Milestone ya había hecho con otras productoras varios films estilísticos como "Un gran reportaje" (1931) y "El general murió al amanecer" (1936) donde combinó el tipo de personajes característicos de Howard Hawks con los temas preferidos de Frank Capra.
 
Capra se vio casi solo en la labor de salvar a Columbia del grupo de tercer rango hasta que el fundador Harry Cohn (1891-1958) elevó a Rita Hayworth al estrellato a principios de los años cuarenta. En "Gilda" (1946) de Charles Vidor, Hayworth, principal estrella de Columbia en la Edad de Oro, personificó a la atractiva "Diosa del amor" que los publicistas de Hollywood venían explotando desde los años veinte. Dejando a un lado las series y los westerns, Capra explotó la habilidad de Cohn para conseguir contratos para una sola película y se atrajo a Gary Cooper (1901-1961) y a James Stewart (1908-1997) para encarnar a los héroes típicamente idealistas, cuya decencia y creencia en la manera de ser norteamericana les permitía vencer la adversidad y la corrupción. Si bien films del "New Deal" como "El secreto de vivir" (1936) y "Caballero sin espada" (1939) pueden ser tildados de populistas y sentimentales, también eran satíricos, sinceros e inteligentes, con un optimismo acompañado del buen humor, ausente en films posteriores como "Juan Nadie" (1941) y "¡Qué bello es vivir! (1946). En "Caballero sin espada" donde James Stewart interpreta a un político que expone la corrupción en el seno del gobierno, Capra filmó la película siguiendo una meticulosa reconstrucción del Senado y haciendo un uso excepcional del sonido direccional y de ángulos de cámara metafóricos. Por otra parte en colaboración con el guionista Robert Riskin, Capra dirigió excelentes comedias como "La jaula de oro" (1931), "Sucedió una noche" (1934) y "Vive como quieras" (1938). Su fascinación por el diálogo y la interpretación dio paso a un estilo entre cuyos seguidores figuran John Ford, Yasujiro Ozu y Satyajit Ray.
 
RKO Radio Pictures, sucesora de la Mutual Film Corporation, fue el estudio más nuevo y menos convencional de Hollywood, con dificultades económicas entre 1933 y 1939, a pesar del éxito de la paraje Astaire-Rogers y del film "King Kong" (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) con sus notables fotos fijas y efectos especiales de Willis O' Brien. El estudio contaba con estrellas del calibre de Katherine Hepburn e Irene Dunne, directores como George Stevens, un diseñador tan distinguido como Van Nest Polgrase y productores tan imaginativos como Pandro S. Berman y Val Lewton. Además de adaptaciones literarias como "Mujercitas" (George Cukor, 1933), "Cautivo del deseo" (John Cromwell, 1934), "La feria de la vanidad" (1935) y "Esmeralda la zingara" (William Dieterle, 1938), el negocio más lucrativo de RKO fue la distribución de películas de Walt Disney y de los independientes Selznick y Goldwyn.
 
La ventajosa asociación de Goldwyn con William Wyler (1902-1981) un consumado adaptador de textos literarios, dio como fruto "Esos tres" y "Desengaño" ambas de 1936, "Dead End" (1937), "Cumbres borrascosas" (1939) y "La loba" (1941). Wyler, a su vez, se benefició de su colaboración con Gregg Toland (1904-1948) cuyos experimentos con la fotografía de foco profundo alcanzarían su apogeo en el audaz y primer film de Orson Welles "Ciudadano Kane" (1941).
 
RKO contrató a Welles (1915-1985) en 1939 tras los éxitos teatrales de éste en una versión vudú de "Macbeth" y el pánico causado en todo EEUU por su versión radiofónica de "La guerra de los mundos" de H.G. Wells el Día de los Difuntos de 1938. Seguro de contar con una completa libertad artística antes de actuar, Welles propuso el rodaje de "El corazón de las tiniebla de Conrad" con una cámara subjetiva, pero el estudio, después de unas pocas secuencias de gran viveza, suspendió el proyecto. Sin desanimarse, Welles empezó a preparar un film á clef acerca del magnate de la prensa William Randolph Hearst que propuso titular como "American". Además de reunir un equipo técnico formado por Toland, el guionista Herman J. Mankiewicz, el compositor Bernard Herrman y los montadores Robert Wise y Mark Robson, contó con un reparto de muchos de los actores de su propia compañía de teatro llamada Mercury. Orson Welles afirmó que su único aprendizaje cinematográfico había consistido en ver cuarenta veces "La diligencia". Pero el film, que terminaría por llamarse "Ciudadano Kane" abarcó obviamente una gama mucho más amplia de géneros, estilos y técnicas, siendo las más discernibles las de Murnau, el Kammerspielfilm y el realismo poético de la fotografía profunda (profundidad de campo) del propio Renoir.
 
El film se inicia con la muerte de Kane y la parodia de un noticiario con "el desfile del tiempo" y es, según expresión de Jesse Lasky, una narrativa, una serie de entrevistas y flashbacks separada por fundidos que intentan desvelar el significado de la última palabra del magnate "rosebud". Sin embargo, como diría Welles después, "el tema de la película no es tanto la solución del problema sino su planteamiento" y buena parte de la importancia de Kane procede de su forma. Welles y Toland emplearon lámparas de filamento de carbón de alta intensidad para conseguir una afilada iluminación en claroscuro barroco, el nuevo soporte Eastman Kodak ultrasensible Super XX y una cámara portátil BNC dotada de lentes de gran angular forradas de plástico, con todo lo cual pudieron aportar una profundidad metafórica sin precedentes a su composiciones, realzadas éstas con decorados de techos y un minucioso despliegue de objetos auxiliares y actores. Para dar un ejemplo de profundidad metafórica en la película, tenemos la escena donde la segunda esposa de Kane, Susan Alexander (Dorothy Comingore) se enfrenta a un rompecabezas (en sí mismo una metáfora del misterio de identidad del propio film) en la cavernosa grandeza de Xanadú, que subraya su soledad y presencia absurda en la vida y el hogar de Kane.
 
Welles y Toland prefirieron filmar con tomas largas (planos secuencia) para eliminar la necesidad de un excesivo montaje narrativo y pudieron obtener un considerable movimiento dentro del fotograma gracias a las espectaculares tomas desde la grúa y a la técnica inventada por Toland que se ha denominado "pan focusing" (toma en travelling horizontal a lo largo de una viga). Welles también estableció el espacio en la pantalla mediante un uso excepcional del sonido. Aprovechando su experiencia radiofónica, creó la "mezcla de luces", de "swishpans" (crujidos) y sonidos superpuestos, lo cual condicionaba la lógica de las imágenes a la banda sonora.
 
El film, que aprovechó los viejos sets de RKO y metraje de "El hijo de Kong" al principio de la escena de la merienda campestre, costó exactamente 839.727 dólares. Pero debido a la presiór ejercida por el furioso William Randolph Hearst, fue un fracaso comercial y le ganó a Welles la fama de ser un riesgo político y financiero, en lugar de ser reconocido como el primer cineasta norteamericano auténticamente expresionista.
 
Después de su resurgimiento artístico durante los años cincuenta, "Ciudadano Kane" se ha convertido en una obra clave en el debate sobre la autoría y desde entonces siempre ha figurado en cualquier lista de los mejores films de la historia.
 
La segunda película de Welles para RKO fue "El cuarto mandamiento" (1942) que amplió muchas técnicas de "Ciudadano Kane", pero mientras filmaba en exteriores en México, fue objeto de atención de los responsables del estudio. Le cortaron cuarenta y cuatro minutos del original y le añadieron un final feliz rodado por el jefe de producción Freddie Francis. Al igual que con "Avaricia" de Stroheim, la fuerza de la puesta en escena permitió que la visión del director trascendiera la mutilación de los ejecutivos, pero Welles ya estaba en la cuerda floja y tras el fracaso de "Estambul" (1943) le rescindieron el contrato. Obligado a aceptar papeles en películas ajenas para financiar sus propios proyectos, Orson Welles continuó explorando en sus temas característicos (desamor, traición e influencia corrupta del poder y la ambición) en films que Francois Truffaut consideraba "clásicos defectuosos" como "La dama de Shangai" (1948), "Macbeth" (1948), "Otelo" (1952), Sed de mal (1958) y "Campanadas a medianoche" (1966). Víctima del sistema de los estudios, Welles irónicamente se anticipó en sus dos primeros films al desarrollo de la ampliación de la pantalla y a la estereofonía que el mismo sistema iba a emplear en su intento de apuntalar sus decaídas fortunas de postguerra.-

PARTE I

http://ecine.blogcindario.com/2012/02/00080-la-edad-de-oro-de-hollywood-1927-1941.html


Publicado por emeaefe @ 22:10  | APUNTES
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